Rick Carlisle, The Mad Scientist

Los rayos de luz (Silver Linings)

Los Dallas Mavericks no han comenzado la temporada con buen pie, lo cual se une a haber disputado y tener aún por delante en noviembre el calendario más complicado de la NBA. Sin embargo, esto no significa que no haya factores esperanzadores de presente y futuro en su rendimiento. Estos son los rayos de luz que encontramos en la oscuridad.

La agresividad de Harrison Barnes para sacar tiros libres

Harrison Barnes ha comenzado la temporada con una dura racha en el lanzamiento, pero a cambio ha tratado de compensarlo en un aspecto que ha sido el foco de su verano: forzar tiros libres. Incluso tras sus mejores actuaciones, como fue la noche en la que metió 25 puntos contra los Philadelphia 76ers, Barnes tiene la línea de tiros libres continuamente en su cabeza.

“Ha estado bien meter algunas canastas”, dijo aquel día, “pero al mismo tiempo no he ido a la línea de tiros libres. Tiene que haber un equilibrio”.

Barnes promedió 19.2 puntos por partido el año pasado, y lo hizo intentando solo 3.6 tiros libres por encuentro. Solo Klay Thompson metió los mismos puntos o más con menos tiros libres, algo que ciertamente tiene mérito, pero que debe servir como base para Barnes para seguir evolucionando, y así lo ve él también. Esta temporada ya ha lanzado al menos 9 tiros libres en tres partidos diferentes, algo que el año pasado solo consiguió en cuatro ocasiones.

“Esto ha sido un punto de énfasis para él este verano, algo de lo que hablamos después de la pasada temporada y en lo cual puede hacer grandes progresos gracias a su mejorada habilidad para penetrar con balón”, explicó Rick Carlisle. “Con su lanzamiento de media y larga distancia tan bueno como era la gente se pega a él, y tiene que hacer un ataque vertical y lograr que los defensores lo paguen”.

Harrison Barnes saldrá de su mala racha de lanzamiento tarde o temprano. Si mantiene su agresividad a la hora de buscar el contacto, estaremos hablando de un anotador de más de 20 puntos por partido.

Temporada Tiros libres intentados
2014-15 1.8
2015-16 2.0
2016-17 3.6
2017-18 4.2

La confianza de Powell desde la línea de tres puntos

Si exceptuamos una mala serie en el tiro con cinco triples intentados y fallados en el último partido contra Los Angeles Clippers, Dwight Powell estaba manteniendo un 40 por ciento de acierto en triples en el comienzo de la temporada. Durante el verano el canadiense se centró en desarrollar su lanzamiento exterior, una posibilidad que se incluía en su potencial cuando llegó a la liga, pero que en la temporada pasada había dejado de lado.

Ahora mismo Powell ha intentado ya 20 triples en lo que llevamos de temporada en nueve partidos, a una media de 2.2 por partido, mientras que en la pasada campaña solo intentó 74, una media casi clavada de uno por partido, y tuvo un 28.4 por ciento de acierto.

Powell debe continuar también con su trabajo en facetas defensivas y reboteadoras, pero su nueva confianza en el triple puede ser muy beneficiosa para el ataque de Dallas y hacer que mantenga un rol importante en la rotación. Lo necesario no es tanto que se mantenga en un acierto cercano al 40 por ciento, que sería algo ideal, sino que al menos tenga la consistencia suficiente como para convertirse en una amenaza que haga que las defensas rivales deban respetar su lanzamiento.

La respuesta de Dennis Smith Jr.

Los expertos coinciden: la posición de base es la más complicada de aprender en la NBA. En muchas ocasiones lleva unas cuantas temporadas hacerse al ritmo de los profesionales, y algunos incluso nunca llegan a conseguirlo. Si eres un base rookie, lo más seguro es que tengas una temporada dura por delante. Y ahora imagina que seas base, que seas rookie, y que te encuentres con Stephen Curry, Mike Conley, Ricky Rubio o Patrick Beverley en tus primeras experiencias en la liga.

Eso es a lo que se está enfrentando Dennis Smith Jr. en sus primeros partidos en la NBA. Y hasta el momento los resultados son esperanzadores. Smith tendrá sus noches malas, como es lógico. Es insensato pensar que en su primer año siempre va a estar al máximo, y tenemos el partido de dos puntos y una asistencia contra Utah como muestra. Pero es lógico que tenga noches así, lo importante es ver cuál es su respuesta a ellas, y Dennis Smith firmó 18 puntos y fue mucho más agresivo en la noche siguiente contra los Clippers.

Como buen base general, Smith también se está acostumbrando a asumir las culpas por las derrotas.

“Tengo que hacer un trabajo mejor controlando el tempo del partido”, dijo Smith con relación a sus pérdidas. “No puedo dejar que el contrario nos fuerce a hacer lo que ellos quieren. Tengo que encontrar a mis compañeros en buenas posiciones, y si hacemos eso las pérdidas bajaran”.

Otro de los factores cuando eres rookie es que la temporada se te puede hacer muy larga, pero las derrotas tempranas no desmoralizan a Smith.

“Es aún súper temprano en la temporada”, dijo el base. “Hemos jugado contra equipos duros en defensa. Golden State es uno de esos equipos, Memphis es bueno defensivamente y los Jazz también son muy buenos y tienen a Rudy Gobert. Eso es algo que no habíamos visto hasta el último partido, especialmente yo como rookie. Es un ajuste. Es algo a lo que nunca me había enfrentado antes, pero tengo que seguir siendo agresivo y el resto se solucionará por sí solo”.

Para ver la temporada rookie de Dennis Smith con perspectiva, estos son algunos ejemplos del número de victorias que lograron algunos de los mejores bases de la actualidad y de los últimos tiempos en su campaña rookie:

Jugador/Player Rookie Season Wins
Deron Williams 41
Steve Nash 40
Chris Paul 38
Jason Kidd 36
Damian Lillard 33
Jrue Holiday 27
Stephen Curry 26
Russell Westbrook 23
John Wall 23
Mike Conley 22
Kyrie Irving 21*
Kemba Walker 7*

*Lockout

Solo Deron Williams llegó al 50 por ciento de victorias. Puede que a Dennis Smith Jr. le espere una temporada dura, pero es el primer paso en su camino hacia la grandeza.

Dirk Nowitzki calienta motores

El alemán empezó frío la temporada, pero poco a poco ha ido cogiendo ritmo. En los últimos cinco partidos la leyenda está promediando casi 14 puntos por encuentro con un acierto del 57.7 por ciento en tiros de campo y del 52.6 por ciento en triples.

A sus 39 años Dirk es ya más bien una pieza complementaria del ataque de los Dallas Mavericks, pero en los últimos partidos ha demostrado poder seguir siendo aún el foco durante ciertos tramos, y que desde luego sigue siendo alguien a quien deben respetar las defensas.

“No creo que a nadie le deba sorprender que esté lanzando bien”, comentó Rick Carlisle sobre Nowitzki. “Y que esté preparado. Ha trabajado extremadamente duro. Lleva mucho trabajo prepararse para una temporada NBA, y particularmente en ese punto de tu carrera. Hay muchas señales buenas con él y con su ritmo, tenemos que seguir y asegurarnos de que juega el número correcto de minutos.

El ultra fiable J.J. Barea

Si tuviésemos que votar al que está siendo el mejor jugador de los Dallas Mavericks durante este comienzo de temporada, J.J. Barea se llevaría una buena cantidad de votos. El boricua ha comenzado a un nivel individual sensacional después de haber firmado ya grandes actuaciones en los dos últimos años.

Barea, que está promediando en el inicio unos 12.3 puntos por partido que supondrían la mejor marca de su carrera, no participó el pasado verano con la selección de Puerto Rico en torneo alguno por primera vez desde el verano de 2011, y en buena parte relaciona ese descanso con el buen nivel al que ha comenzado.

“El año pasado empecé con los dos Aquiles doloridos y jugando tantos minutos que no pude darles descanso”, explicaba Barea en declaraciones recogidas por el Dallas Morning News. “Este año he empezado sano, mis piernas están mejor y no estoy jugando una cantidad alta de minutos. El entrenador está haciendo un gran trabajo en eso”.
Por nivel actual Barea podría disputar el puesto de base titular del equipo, pero entiende la apuesta de los Mavericks por Dennis Smith en esa posición y acepta de buen grado ser el revulsivo del equipo como suplente.

“Me gusta más esta situación (que la del año pasado)” explicó Rick Carlisle sobre la situación de sus bases. “Estamos un poco superpoblados en el puesto de base, pero míranos. Con Curry fuera necesitamos a todos y todos estamos jugando. Me gusta que J.J. y Devin Harris jueguen unos 20 minutos, quizás un poco más, en vez de que se tengan que ir casi a 30. Eso es demasiado”.

En este punto dulce de su carrera Barea podría tener un rol importante en cualquier equipo con altas aspiraciones, pero su casa está en Dallas y su labor como mentor de Smith y Yogi Ferrell le motiva igual o más que cualquier otro objetivo individual.

Análisis del calendario: Octubre y Noviembre (Schedule breakdown: October & November)

Desde hace una década la división Southwest es considerada la más dura de la NBA. Al triángulo texano que forman Dallas Mavericks, San Antonio Spurs y Houston Rockets hay que sumarle una franquicia que ha hecho de la dureza su identidad como los Memphis Grizzlies, y otra que tiene a la que probablemente sea la mejor pareja de interiores de la NBA, los New Orleans Pelicans.

Teniendo en cuenta que esta división está encuadrada dentro de la conferencia más dura, la Oeste, no sorprende que los Dallas Mavericks se encuentren cada temporada con uno de los calendarios más complicados de la liga. Y esta vez no va a ser menos. Según el porcentaje de victorias de los equipos la temporada pasada, los Dallas Mavericks tienen el cuarto calendario más complicado de toda la NBA este año. Solo están por detrás de Suns, Pelicans y Lakers.
En el caso de Dallas, la mayor parte de esa dificultad se encuentra antes del All Star. En el periodo previo al parón los Mavericks tendrán el calendario más complicado de toda la liga según esa misma medición por récords del año pasado. La contrapartida es que en los 24 partidos después del All Star tendrán el cuarto calendario más fácil. Para mantener vivas las opciones de Playoffs será vital sobrevivir a los primeros 58 partidos en una posición cercana a la post temporada.

En el primer mes y medio correspondiente a Octubre y Noviembre los Dallas Mavericks se medirán con todos los candidatos al anillo de campeones. Después de haber visitado este fin de semana a los Houston Rockets de James Harden y Chris Paul, los Mavs recibirán a los Golden State Warriors el lunes 23. LeBron James y los Cleveland Cavaliers aparecerán en el AAC el 11 de Noviembre, acto seguido los Mavericks visitarán a los Oklahoma City Thunder de Westbrook, Anthony y George al día siguiente, y finalmente cerrarán un trío de partidos mortíferos recibiendo a los San Antonio Spurs el 14 de Noviembre.

Pero esos no serán los únicos rivales duros, ni mucho menos. Tras un back-to-back casa-fuera contra los Memphis Grizzlies se las verán con los incipientes Philadelphia 76ers, Utah Jazz, Los Angeles Clippers, New Orleans Pelicans, Minnesota Timberwolves y Washington Wizards, así como con otros aspirantes del Este como Milwaukee Bucks y Boston Celtics.

Para poder adelantar la temporada una semana la NBA decidió recortar el training camp, y ese ha sido uno de los motivos por los que Rick Carlisle ha decidido simplificar el libro de jugadas de su equipo. Con un conjunto más joven y atlético, tratarán de sacar ventaja de sus condiciones físicas con un ritmo de juego más alto.

“Primero, nuestro estilo va a encaminarse más hacia un tempo y ritmo alto,” explicó Carlisle durante el training camp. “Y el otro motivo es que tenemos un training camp más corto. No hay tiempo suficiente para hacer algo extensivo. Simplicidad, ejecución y hacer muy bien lo que sabemos hacer van a ser nuestras cartas.”

CALENDARIO DE OCTUBRE – NOVIEMBRE

Categoría Número
Partidos Totales 22
En Casa 13
Fuera 9
Ventaja de Descanso 4
Desventaja de Descanso 7
Back-to-Backs 5
Millas Recorridas 8,820

Entre el 18 de octubre y el 30 de noviembre solo los Phoenix Suns disputarán más partidos que los 22 en los que participarán los Mavericks. De ellos, en 7 tendrán menos descanso que el rival, en 4 tendrán ventaja y en 11 estarán empatados. Dallas tendrá que afrontar con las piernas frescas del comienzo de la temporada un total de 5 back-to-backs entre Octubre y Noviembre.

Ante estas perspectivas para comenzar la temporada, el equipo de Rick Carlisle deberá dar su máximo nivel desde el primer momento si quiere superar las apuestas y meterse en la lucha por los Playoffs. Como ventaja para contrarrestar el alto número de encuentros y de choques contra equipos potentes, 13 de los partidos serán en casa por 9 fuera, y los Mavs serán el equipo que menos tendrá que viajar de la NBA en este periodo con 8,820 millas (14.194 kms).

De cualquier manera, y sea cual sea el resultado, podemos prever que los jóvenes Mavericks acumularán una experiencia valiosa jugando contra los equipos top de la competición en el primer mes, en un reto continuo que marcará el camino a seguir en los próximos meses.

18 meses después: los jóvenes Mavs (18 Months Later: The Young Mavs)

Los Dallas Mavericks daban por finalizada su última incursión en los Playoffs de la NBA el 25 de abril de 2016. Terminaba así una temporada en la que la plantilla definitiva tuvo una media de edad que superaba los 29 años, cifra que ascendía hasta los 30.5 años si se tienen en consideración únicamente a los diez jugadores que más minutos totales disputaron. De ellos, solo Dwight Powell (24) y Chandler Parsons (27) contaban con 27 años o menos.

Ahora, unos 18 meses después, los Mavericks continúan con un rejuvenecimiento que con una sola temporada entre medias ha dado un lavado de cara completo a la plantilla. En la campaña 2016-17 la media de edad al final de temporada de los 10 jugadores con más minutos acumulados era de 28.4 años, dos años menos que en la temporada anterior, mientras que la mitad de esos jugadores tenía 27 años o menos: Harrison Barnes, (24), Seth Curry (26), Dorian Finney-Smith (23), Dwight Powell (25) y Yogi Ferrell (23). De ellos, solo Powell estaba en Dallas en el año anterior, los otros cuatro fueron nuevas incorporaciones.

Esa tendencia rejuvenecedora continuará en esta temporada que está a punto de comenzar. De entre aquellos jugadores con contrato garantizado, ocho de ellos contarán con 27 años o menos al disputar el último partido: los cinco mencionados en el párrafo anterior más Dennis Smith Jr. (19), Nerlens Noel (23) y Maxi Kleber (25), pudiendo sumar también a Jonathan Motley, jugador con contrato two-way con los Dallas Mavericks y los Texas Legends. Además, los cinco jugadores que podrían ganarse un puesto en el traning camp (Jeff WIthey, PJ Dozier, Gian Clavell, Brandon Ashley y Maalik Wayns) tienen ahora mismo 27 primaveras o menos.

Mirado desde otro punto de vista, en la plantilla definitiva podría haber solo 6 jugadores con 30 años o más: Josh McRoberts (30), Wesley Matthews (31), Salah Mejri (31), JJ Barea (33), Devin Harris (34) y Dirk Nowitzki (39). La última vez que los Dallas Mavericks formaron una plantilla con aún menos treintañeros que en esta ocasión fue en la 2004-2005, cuando Nowitzki solo tenía 26 años y los veteranos del vestuario eran Darrell Armstrong (ahora entrenador asistente), Alan Henderson, Shawn Bradley, Michael Finley y Jerry Stackhouse).

El encargado de liderar el cambio de ciclo la temporada pasada fue Harrison Barnes. El alero pasó de un papel secundario en los Golden State Warriors a ser el primer puntal del ataque de Dallas, y lo hizo dando un nivel que muy pocos esperaban en su estreno como primera espada, destacando especialmente en la anotación en aclarados, parcela en la que fue uno de los líderes de la liga en puntos producidos. En su segundo año en los Mavericks Barnes se ha puesto como objetivo mejorar su creación para los compañeros y promediar al menos tres asistencias por partido, algo que contó a Zach Lowe de ESPN. Si Barnes consigue crear más para el resto de jugadores en pista y también ir más a la línea de tiros libres, podría dar un paso que lo coloque más cerca de la élite de la NBA. Con 25 años y después de la mejoría demostrada el año pasado, los Mavs confían en que Barnes vaya cumpliendo con el potencial que demostró en el instituto.

Barnes tendrá más ayuda joven en esta ocasión, especialmente en las figuras de Dennis Smith Jr. y Nerlens Noel. El base rookie se ha convertido en la gran esperanza de futuro de la franquicia, y con su capacidad para penetrar a canasta en bote abrirá las defensas generando más lanzamientos abiertos para sus compañeros. La temporada rookie suele ser de adaptación especialmente en el puesto de base y habrá que medir bien las expectativas con Smith en su primer año, pero los Mavs pondrán de entrada mucha responsabilidad en alguien con una personalidad preparada para el reto.

Noel, por su parte, afronta su primera temporada completa como jugador de los Mavericks. Lo hará tratando de demostrar que es uno de los mejores defensores interiores defensivos y que, junto con su potencial en el ataque del pick and roll, merece conseguir un buen contrato el verano que viene. El éxito individual en su caso llevaría seguramente al éxito colectivo de los Mavs, y Noel es sobre el papel el pívot ideal que colocar junto a Dennis Smith y Harrison Barnes.

Otro que también intentará demostrar su valor en su segundo año en Dallas es Seth Curry. El guard fue otra de las sorpresas agradables de la 16-17, haciendo crecer su rol semana a semana gracias a su buen nivel en la pista. Curry terminó la temporada con un excelente 42.5 por ciento de acierto en triples, tercera mejor marca de la NBA entre aquellos que lanzaron desde la larga distancia al menos 4.5 veces por encuentro, siendo solo superado por dos lanzadores legendarios como Kyle Korver y JJ Redick. Sus promedios finales fueron de 12.8 puntos y 2.7 asistencias por partido y recibió dos votos en la votación final del premio al Jugador más Mejorado. Curry y Smith deberían poder beneficiarse mutuamente de los puntos fuertes del otro en un backourt que creará muchos quebraderos de cabeza para las defensas rivales.

Dennis Smith Jr. Highlights

Check out some of All-Summer League First Team Dennis Smith Jr.'s best plays from Las Vegas and NC State!

Pero Barnes, Smith, Noel y Curry no serán los únicos jóvenes que tendrán un rol importante esta temporada. Yogi Ferrell fue el contribuidor más inesperado en la campaña pasada, y ahora contará con un training camp para aprender el sistema de Rick Carlisle y absorber el conocimiento de JJ Barea para aplicarlo como base anotador. Si todo va bien, él y Smith pueden ser la pareja de bases de los Mavericks por muchos años. Los dos tendrán la tutela de dos tutores más que apropiados para su aprendizaje. Devin Harris es el último jugador que los Mavs eligieron en el top 10 (traspaso mediante) como Dennis Smith, y aun siendo físicamente inferior al nuevo rookie, Devin destacó por el aire fresco que insufló a aquellos Mavericks. J.J. Barea comparte con Yogi su baja estatura, el no haber sido drafteado, y podrá aprender del boricua el arte del ataque de los bloqueos y a castigar a defensores más lentos. Ambos tienen un lanzamiento de tres respetable para las defensas.

“Él puede hacerme un jugador mucho mejor,” dijo Smith sobre Ferrell tras su primer entrenamiento juntos antes de la Summer League. “Tuvo un año muy bueno este año pasado. Su historia es genial, de contrato de 10 días a parte de la organización. Es un gran tipo, y creo que nos vamos a ayudar de forma mutua.”

“Tiene piernas jóvenes y frescas,” dijo Yogi sobre Smith. “No sé si puedo decir oficialmente cosas así, solo tengo 24 años. Pero tiene explosividad. Va a ser muy divertido, especialmente lanzarle alley-oops.”

En el puesto de alero continuará Dorian Finney-Smith, un tenaz defensor individual y de equipo que ha cambiado su mecánica de lanzamiento para intentar hacer carrera como jugador ‘3&D’, y se une a él Maxi Kleber, un alemán de Wuzburg ni más ni menos en el que los Mavs han puesto su confianza como hombre atlético y capaz de abrir defensas lanzando desde fuera. Más dentro de la zona encontraremos a Dwight Powell en su cuarto año en la liga para dar minutos en la rotación de cuatro y cinco con la intención de expandir su rango de tiro hasta la línea de tres puntos.

“Ese ha sido componente más importante de mi verano,” dijo Powell durante el Media Day refiriéndose a su lanzamiento de larga distancia. “Hacer todo lo que pueda, ayudar al equipo a ganar, y espero seguir creciendo añadiendo eso a mi juego este año. También he estado trabajando mucho el aspecto defensivo este verano, y espero incorporar todo eso a mi juego.”

El año pasado los Dallas Mavericks tuvieron una temporada con más derrotas que victorias por primera vez en 17 años, y esa sensación no es una a la que estén acostumbrados los fans ni la franquicia. Pero con las incorporaciones de los dos últimos veranos estos jóvenes ofrecen un futuro prometedor para los Mavs.

Los Mavs obtienen su base del futuro con Dennis Smith Jr.

Con el pick número 9 del Draft de la NBA 2017 los Dallas Mavericks seleccionaron a Dennis Smith Jr., procedente de la universidad de N.C. State, asentando así un pilar más en la base de la plantilla que defenderá la camiseta del equipo en los años venideros.

Este base de primer año ha deslumbrado en las últimas temporadas gracias a su explosividad y a su tenacidad a la hora de atacar la canasta, incluyendo promedios de 18.1 puntos, 6.2 asistencias, 4.6 rebotes y 1.9 robos por encuentro en su único año universitario, números a los que acompañó de un 45.5 por ciento de acierto en tiros de campo y del 35.9 por ciento en triples.

Smith fue uno de los jugadores más valorados en su etapa de instituto, recibiendo cinco estrellas de Scout, ESPN y Rivals, las principales webs especializadas en la valoración de jugadores antes de la universidad. Es un proyecto que las franquicias NBA llevan siguiendo desde hace tiempo, y aunque un desgarro en el ligamento cruzado le hizo perderse su último año de instituto, no dio síntomas de estar limitado por ello en N.C. State.

Su principal punto fuerte salta a la vista en cuanto se ve algún vídeo de sus highlights.

Ataca sin miedo el aro y saca muchos tiros libres, promediando 6.3 intentos por partido la temporada pasada. El jugador que mejor promedio tuvo en los Mavs fue Harrison Barnes con 3.6 intentos por encuentro. El ya mencionado primer paso es su principal arma en estático, lo que puede mostrar potencial en situaciones de pick and roll y aclarado. Tendrá que adaptarse al sistema de Rick Carlisle y a sus nuevos compañeros, pero en su año universitario ya promedió 6.3 asistencias en un equipo en el que no estaba rodeado precisamente de lanzadores y que terminó quedándose fuera del NCAA Tournament. De hecho, lideró su conferencia, la ACC, en asistencias por partido, porcentaje de asistencias y puntos producidos por partido.

Dennis Smith es el base más explosivo de este Draft incluso habiendo sufrido un desgarro de su ligamento cruzado anterior hace más de un año y medio. Su primer paso y su capacidad de salto son considerados de élite para su posición, y todo ello sumado a su punta de velocidad hace que sea temible en transición, acabando bandejas o incluso mates con contacto gracias a su fuerza física.

Hace unos meses, draftear a Dennis Smith con un pick 9 de Draft parecía imposible. En octubre ocupaba el 2º puesto en el mock de DraftExpress. En enero, el 3. En febrero, el 4. Rick Carlisle dijo en su rueda de prensa posterior a la elección que Smith no tuvo un entrenamiento privado con los Mavs porque no pensaban que fuse a caer tan bajo, pero finalmente pudieron elegir al jugador que querían y la Draft Room aplaudió y celebró con mucha alegría la selección.

“Estamos encantados. Cuando veáis a este jugador en la pista, comprenderéis por qué estamos tan entusiasmados”, dijo Carlisle. “Había cuatro grandes bases en este Draft. Jamás habría soñado que nos iba a llegar uno de ellos. Esta es una noche histórica para nosotros. Ocupa una gran necesidad en la creación, una parte muy importante de la NBA ahora, y tener jugadores como él que pueden crear de muchas maneras es una bendición para nosotros”.

A diferencia de otros jugadores que estaban disponibles en ese momento, Dennis Smith es más un jugador listo para contribuir desde el primer momento que un proyecto a medio o largo plazo. Antes del Draft Donnie Nelson dijo que pensarían en el futuro de la franquicia sobre todo pero también querían dar unos últimos años competitivos a la carrera de Dirk Nowitzki, y esta elección encaja con esa filosofía. Rick Carlisle también habló de lo preparado que ve a su nuevo base.

“Antes de que nadie pregunte, yo lo proyectaría como titular ahora mismo”, dijo Carlisle en la intervención inicial de su rueda de prensa. “Aunque se lo tendrá que ganar, claro, y lo entiende. Es un jugador de impacto inmediato”.

Con las incorporaciones de Yogi Ferrell hace unos meses y Dennis Smith Jr. en el Draft, los Dallas Mavericks pueden haber dejado casi cerrado el puesto de base para esta temporada y años venideros. Smith y Yogi tendrán la oportunidad de competir por minutos y también de aprender de dos veteranos como JJ Barea y Devin Harris, e incluso Seth Curry puede ocuparse de las labores de creación y distribución en momentos puntuales.

Smith promete ser un revulsivo inmediato para el ataque de unos Mavs que en la temporada 2016-17 fueron 27º en tiros libres intentados por partido, 29º en ratio de tiros libres y 21º en drives por encuentro. El nuevo base de los Mavs cubre todas esas casillas, y en su única temporada en N.C. State fue el primer jugador de primer año que promedió al menos 15 puntos, 6 asistencias y 1.5 robos por encuentro desde John Wall en Kentucky en 2009.

Sus cualidades ofensivas se verán, además, amplificadas por la presencia en cancha de interiores como Dirk Nowitzki o Nerlens Noel. Es fácil imaginar el caos defensivo que puede crear Smith conduciendo un pick and pop con Dirk, o un pick and roll con Noel, mientras lanzadores peligrosos como Seth Curry, Wes Matthews, Harrison Barnes o el mismo Nowitzki abren la pista para él. El 41% de sus asistencias terminaron en triples de sus compañeros, según NBA.com, dividiendo a las defensas y después encontrando al lanzador libre de marca. Y cuando la defensa cerraba a los lanzadores y le dejaba vía libre para llegar hasta el aro, castigó con un excelente 62 por ciento de acierto en la zona restringida.

“Dirk puede enseñarme muchas cosas, conoce el juego y estoy deseando aprender de él”, dijo Dennis Smith a los periodistas en una conversación telefónica. “Los Mavs pueden esperar un base que va a intentar ganar cada partido, nada egoísta, al que no le importan las estadísticas”.

Según Basketball-Reference, el último jugador de 20 o menos años de edad en formar parte de la plantilla de los Dallas Mavericks fue Pavel Podkolzin en 2005. Pero Dennis Smith Jr. ha llegado a Dallas para cambiar eso y muchas cosas más.

Dirk es Leyenda (Dirk is a Legend)

“Creo… que me quiero ir a casa.”

Donnie Nelson, presidente de operaciones de los Dallas Mavericks, recuerda esas palabras como si las hubiese escuchado ayer.

“No sé si encajo aquí. No sé si llegaré a hacerlo.”

Aquel joven tenía motivos para dudar. La franquicia había hecho una apuesta fuerte por él, pero estaba en la mitad de su año rookie y lo estaba pasando realmente mal. Era alto, pero el resto de interiores de la liga imponían su físico sobre él. Sus lanzamientos no entraban. Su confianza estaba por los suelos.

“Nunca olvidaré el día que vino y me dijo ‘creo que me quiero ir a casa,'” recordaba Donnie Nelson horas antes del partido contra Los Angeles Lakers. “Tuvimos que convencerlo de que capeara la tormenta, de que iba a ser muy bueno. Le dijimos que no se preocupara por los errores o cualquier cosa que le preocupara. Creo que echaba de menos su casa más que otra cosa.”

Aquel joven que echaba de menos su casa, no es ningún secreto, era Dirk Nowitzki. El mismo Dirk Nowitzki que hace unas horas se convirtió en el sexto jugador de la historia de la NBA en alcanzar los 30.000 puntos, y el tercero en alcanzar esa cifra en una única franquicia tras Karl Malone (le perdonaremos el affaire con los Lakers) y Kobe Bryant.

https://twitter.com/dallasmavs/status/839299274940674048

Nowitzki ha pasado de las dudas de su primer año a ser considerado una leyenda ya de este deporte pese a seguir en activo. Los de la pasada noche son solo 25 puntos más en una amplia carrera, pero representan las cotas que ha alcanzado aquel desgarbado alemán.

Todos parecían querer alcanzar la cifra lo antes posible. El mismo Dirk, enchufado como nunca desde el principio, con 18 puntos en el primer cuarto. Sus compañeros, buscándole en ataque como no lo habían hecho antes en dos temporadas. Nowitzki estaba en racha y había que aprovechar el momento. Todo estuvo de cara desde el principio. Dirk metió 25 puntos en la primera mitad, se quedó a cero en la segunda, y además lo completó con 11 rebotes. Un 25-11 vintage en solo 24 minutos.

Después del partido Rick Carlisle soltó un monólogo que merece la pena reproducir íntegramente.

“Antes de nada, esta noche todos hemos presenciado uno de los logros más impresionantes en la historia del deporte. Para mí, han sido 13 minutos y dos segundos en un microcosmos de una de las carreras más grandes en la historia de este juego. Preparación meticulosa, compromiso total, espíritu competitivo increíble y una gran capacidad por aparecer en el momento oportuno. Viendo a Dirk durante el último par de días no había duda de que esto iba a pasar esta noche. Nuestros chicos han hecho un gran trabajo encontrando a a Dirk, los Lakers cambiaron los emparejamientos pero nuestros chicos siguieron encontrando la manera. Su forma de anotar quitaba el aliento. Todos somos privilegiados por ser parte de esto y felicito a Dirk y a Holger, su mentor desde el principio y quien ha hecho un trabajo enorme con su progresión a lo largo de su carrera, comenzando como adolescente. Estamos entusiasmados por Dirk. Va a llevar un tiempo asimilar lo que esto significa realmente. En baseball la marca a batir son 3.000 golpes y hay 30 tipos que lo han hecho. Solo hay seis que hayan hecho 30.000 puntos en la historia de nuestro juego. La magnitud de este momento es algo que probablemente nos lleve un tiempo digerir.”

El propio Nowitzki, como podíamos esperar de él, fue muy humilde al describir el momento.

“Ha sido una experiencia increíble,” dijo Dirk. “Después de cada canasta que metía notaba un zumbido en la grada. Entro al segundo cuarto con 18 puntos y recuerdo caminar a la pista y que todo el mundo estaba muy motivado. Me puse un poco nervioso y solté un airball, pero me recompuse y la metí en la siguiente.”

“Es algo surreal,” prosiguió Dirk. “30.000 puntos es increíble. Son muchos puntos obviamente. Cada marca que superas hace que reflexiones un poco, que pienses en la gente que te ha ayudado y que ha estado contigo en este viaje. Piensas en los entrenadores, en Cuban, en los jugadores y los fans que han estado conmigo en lo bueno y en lo malo. Ha sido un gran camino, al cual aún le quedan algunas canastas más, y entonces será momento de la puesta de sol.”

También de forma muy predecible en él, Nowitzki puso la victoria del equipo por encima de su logro personal, como ha hecho a lo largo de toda su carrera.

“Estoy feliz porque estamos ganando partidos. Esa es la prioridad nº1 para mí ahora mismo”, dijo el alemán. “Aún estamos intentando entrar en Playoffs y estamos jugando bien, y lo principal es que hemos ganado el partido y todo ocurrió temprano. Últimamente no había tenido noches muy anotadoras, en algunas había fallado mucho, y estaba un poco lento. Pero lo de hoy ha sido perfecto. Todo ha salido como un plan perfecto, y estoy contento porque haya sido así.”

A partir del momento en el que alcanzó la cifra empezaron a sucederse las felicitaciones. Primero la de sus compañeros en la misma pista, algunos de ellos a través de la pantalla del AAC como Steve Nash o Jason Kidd, y después en las redes sociales. LeBron James, Stephen Curry, Jamal Crawford, Goran Dragic, Jason Terry, Tyson Chandler, Shawn Marion, Michael Finley, Detlef Schrempf, Kevin Garnett, Magic Johnson, Scottie Pippen, Adam Silver y otros deportistas como Jerome Boateng, Toni Kroos, Mats Hummels, Jason Witten o Derek Holland quisieron sumarse a la felicitación.

4.142 jugadores han disputado al menos un partido en la historia de la NBA, si a Mark Followill le funciona bien la calculadora. Solo 6 han alcanzado los 30.000 puntos. El club tiene un nuevo miembro desde anoche.

Kareem Abdul-Jabbar, Karl Malone, Kobe Bryant, Michael Jordan, Wilt Chamberlain. Dirk Nowitzki.

Pensad en eso y tratad de asimilarlo.

Creando su propio destino (Making His Own Destiny)

Cuando tu padre fue una estrella del baloncesto de la década de los 90, y creces practicando el mismo deporte en la ciudad en la que triunfó, debe ser difícil crecer en su sombra y con las expectativas que tu apellido genera.

Cuando tu hermano acaba de ser nombrado el primer MVP unánime de la historia y se ha convertido para muchos ya en el mejor lanzador de la historia del baloncesto, debe de ser difícil tratar de crearte un nombre propio en su sombra y con la certeza de que habrá gente que nunca te vea como nada más que “el hermano de”.

Ahora imaginen que juntamos ambas circunstancias en una misma persona. Ese es Seth Curry.

No nos equivoquemos: Seth Curry tuvo el privilegio de aprender de un gran jugador en la figura de su padre, de competir en sus duelos en la canasta del patio de la casa con todo un MVP, y de compartir con ambos unos genes que sin duda son excelentes para la práctica del baloncesto. Pero también ha notado el peso de su apellido sobre sus hombros como solo los familiares de las grandes estrellas pueden hacerlo.

Podríamos decir que Seth ha tenido mala suerte en ciertos momentos claves de su carrera. Fue el máximo anotador de la historia de su instituto, el Charlotte Christian High, pero una lesión impidió que pudiera demostrar su valía en persona a las grandes universidades durante la época de reclutamiento, y acabó jugando en una universidad menor como Liberty. Con los Flames fue el freshman con mejor promedio anotador de la nación, y entonces dio el salto a los Duke Blue Devils, lo que le obligó a pasarse un año en blanco por las reglas de la NCAA.

Para cuando terminó su ciclo universitario en Duke, Curry era el mejor anotador del equipo de Mike Krzyzewski, con 17,5 puntos por encuentro y un 43.8 por ciento de acierto en triples intentando seis por partido. Todo ello jugando gran parte de la temporada con una fractura por estrés en su pierna derecha.

“Seth ha demostrado una dureza tremenda, tanto mental como física, jugando esta temporada con la lesión”, dijo Krzyzewski después del último partido de Curry en Duke. “Ha tenido una temporada espectacular incluso sin haber podido entrenar”.

Pero llegaba el momento de dar el salto al siguiente nivel, de convertirse en profesional, y aquella lesión fue uno de los contras que las franquicias NBA vieron en él. Un excelente lanzador, pero con estilo de escolta metido en cuerpo de base, que era un año mayor de lo que debería por haber cambiado de universidad y cumplido el ciclo universitario, y que, además, no pudo realizar entrenamientos previos al Draft mientras se recuperaba por completo de su lesión. El resultado: Seth Curry fue undrafted.

Entonces llegaron los contratos de 10 días no renovados, los entrenamientos privados con las franquicias en búsqueda de un contrato temporal, las épocas en la D-League. Seth debutó en la NBA un 5 de enero de 2014, con la camiseta de los Memphis Grizzlies, disputando cuatro minutos en una paliza a los Detroit Pistons. Solo un rato después, en el bus de vuelta, le comunicaron que había sido cortado. En aquella temporada 2013-14 solo jugó un partido más en la NBA, para los Cleveland Cavaliers. Metió su primera canasta – un triple, por supuesto – y su contrato de 10 días no fue renovado. Tuvo que conformarse con dominar en los Santa Cruz Warriors de la D-League.

El año siguiente no fue más fácil. Lo vivió prácticamente entero en los Erie BayHawks en la liga de desarrollo. Dominó la competición aún más que en la temporada anterior (23.8 puntos, 46.7 por ciento de acierto en triples), pero eso solo se tradujo en una llamada de la NBA. Otro contrato de 10 días, ahora con los Phoenix Suns. Dos partidos, sin anotar en esta ocasión. Tampoco fue renovado.

Las semanas previas al verano de 2015 Seth Curry tuvo que pensar largo y tendido sobre su futuro. Las ofertas de equipos europeos y chinos se acumulaban en la bandeja de entrada del correo de su agente, mientras él las ignoraba tratando de labrarse una carrera en la NBA. Eso no quiere decir que no fuese consciente de la realidad: si seguía por el mismo camino, tendría que empezar a plantearse marcharse a jugar fuera de Estados Unidos. Algo tenía que cambiar.

Seguramente no estaríamos contando esta historia si ese cambio no se hubiera producido. El cambio llegó, y tuvo la Summer League de Las Vegas de 2015 como localización y al equipo de los New Orleans Pelicans con los que jugó como actores secundarios. Curry fue el máximo anotador de la competición, promediando 24.3 puntos por partido. Un viejo conocido de su padre, Vlade Divac, apostó por él para los Sacramento Kings con un contrato garantizado. No jugó demasiados partidos, pero tenía su sitio. Un mes de abril en el que brilló con luz propia deslumbró a varias franquicias de la liga, entre ellas Dallas. Y cuando Seth quedó completamente libre en verano, los Mavs no se lo pensaron dos veces antes de lanzarse de cabeza a por él.

“Sabe cómo conseguir canastas y es un gran lanzador”, dijo Mark Cuban sobre él. “Hasta ahora había estado en algunas situaciones disfuncionales, y creo que va a tener éxito con nosotros. Porque puede hacer muchas más cosas además de lanzar”.

“Siempre había hecho grandes partidos contra nosotros”, dijo Rick Carlisle al hablar sobre su nuevo guard. “Por diferentes motivos contra nosotros siempre tuvo minutos, lanzó bien y nos gustaba. Creemos que es uno de esos jóvenes que tiene la oportunidad de dar un gran paso adelante, y vamos a seguir trabajando muy duro con él. Puede ser capaz de jugar tanto de base como de escolta, y está bien tener ese tipo de flexibilidad. Y es un defensor infravalorado, así que tiene la oportunidad de ser algo muy bueno para nosotros”.

Para hacerse un nombre, salir de la sombra de su padre y su hermano y crearse su propio destino, algunos habrían optado por renegar de lo anterior, cortar de forma tajante y dejar claro que es alguien diferente. Seth no lo ve así. Allí estaba él en primera fila durante todas las series de Playoffs que ganaron los Golden State Warriors en 2015. Tampoco se podía perder la ceremonia de entrega del MVP a su hermano, intentando sin mucho éxito que las lágrimas de sus ojos pasaran desapercibidas. También fue una de las primeras personas en abrazar a Stephen en cuanto sonó la bocina y los Warriors se proclamaron campeones. Y el amor familiar es correspondido. El calendario NBA no permite a Steph devolver las visitas, pero sus padres intentan visitar a sus hijos por igual, incluso cuando el más joven de ellos estaba en la D-League.

“Creo que crecer en Charlotte con mi padre siendo una estrella allí durante una década fue una bendición”, dijo Curry. “Eso me preparó para cada día de mi vida y para tener confianza en quien soy, en ser yo mismo como jugador y como persona, y en conocer mis capacidades para intentar maximizarlas”.

En términos de edad, con 26 años, Seth Curry es aún joven. En términos de partidos jugados, sin llegar a los 82 en su carrera NBA, Seth básicamente es aún un rookie, y hay que verlo como tal, como un jugador con muchas facetas aún por desarrollar aunque las circunstancias, principalmente las lesiones de sus compañeros, hayan hecho que Carlisle otorgase al base muchos más minutos en este principio de temporada de los que se esperaban. La experiencia de sostener un ataque NBA le ha llegado de golpe, e incluso con los errores propios de alguien que aún está aprendiendo su profesión, Curry está promediando más de 10 puntos por partido para unos Mavs muy necesitados de anotación.

“Este es un ataque que ofrece oportunidades para todos”, dice Seth Curry cuando habla del sistema ofensivo de Rick Carlisle. “Muchos jugadores tocan el balón y se les pide que creen, y no creo que el entrenador ponga etiquetas o limite a nadie a irse a la esquina”.

“Simplemente te deja ser quien eres”.

Él no es Dell, ni Stephen. Él es Seth Curry. Y aunque esté orgulloso de lucirlo en su espalda, su objetivo es que la NBA no le conozca por su apellido, sino por su nombre.

Más que un sueño (More Than a Dream)

Bedgear Training Camp Practice Report: Nicolas Brussino

Mavs F Nicolas Brussino dishes on his path to the NBA, playing in the Olympics for Argentina, taking English classes and Dirk drops by for a surprise visit!

Durante muchos años, la NBA fue algo inalcanzable para Nicolás Brussino. Ciertamente no pensaría en ello cuando tenía cinco años y comenzó a jugar al baloncesto junto a su hermano mayor, Juani, y a formarse como jugador en la Asociacion Deportiva Everton Olimpia (ADEO) de su Cañada de Gómez natal.

Probablemente tampoco se le pasara por la cabeza cuando fichó por Regatas Corrientes en 2012 y se convirtió en profesional. Lo que debía ser una alegría pasó a ser el susto más grande de su vida. Siempre parecía que se cansaba antes que sus compañeros, pero aquello podía pasar por ser una cuestión de condición física. En los exámenes médicos le detectaron una arritmia, y después de varias pruebas, le diagnosticaron el Síndrome de Wolff Parkinson White. Debía operarse del corazón.

“Fue medio difícil la situación,” dijo Brussino en La Nación sobre su operación. Le dijeron que tenían que operarle del corazón, y eso le asustó. A quién no le asustaría. “Al principio no sabían cuál era el grado de importancia y me dijeron que podía llegar a tener que dejar el básquet.” Su familia, que estaba allí presente, logró que se tranquilizara. Todo salió bien. Una semana después estaba entrenando de nuevo, y ya no tendría impedimentos para seguir creciendo como jugador.

Si en algún momento se le comenzó a pasar la idea de la NBA por la cabeza, aunque fuese de forma breve, seguramente fue durante la temporada pasada, la de su despegue con Peñarol. Pero tampoco parecía real. Como confesó en una entrevista con el diario argentino Olé, veía la NBA en un segundo plano, y su sueño era jugar en España, en la liga ACB. Ahora la NBA ha pasado al primer plano, y aquello que parecía tan irreal que era imposible hasta soñar con ello, empieza a verse cada vez más cerca. El argentino tendrá que luchar por una de las últimas plazas de la plantilla, pero cuenta con tantas posibilidades como el que más para llevársela.

Charlotte Hornets v Dallas MavericksDespués de promediar 14.6 puntos, 5.5 rebotes y 3.1 asistencias en su último año en Peñarol, los Dallas Mavericks llamaron a su teléfono. Brussino había acudido también a un camp de agentes libres organizado por los Utah Jazz, y en Dallas les había gustado mucho lo que habían visto en ambos lugares. Lisandro Miranda, scout de los Mavs desde hace más de una década, llevaba siguiendo a Nico desde que comenzó a jugar en la Liga Nacional y fue clave en su fichaje. La firma del contrato se produjo en Las Vegas, aprovechando que la selección argentina preparaba allí los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Precisamente allí, en la gran cita olímpica de Río, Brussino saltó otro escalón en su carrera. Aunque es cierto que apenas dispuso de minutos a lo largo del torneo, el alero de 23 años de los Mavericks compartió concentración y experiencia con veteranos como Manu Ginobili, Luis Scola o Andrés Nocioni, y las vivencias de los entrenamientos y la convivencia con estas leyendas argentinas seguro que cuenta como varios años de experiencia para un joven como él.

“Cuando tienes 23 años y te convocan para el equipo olímpico argentino, eso tiene que darte mucha confianza”, dijo Rick Carlisle sobre su presencia con la selección. “Jugó algunos minutos en un par de partidos, y estoy seguro de que toda la experiencia ha tenido mucho valor. Estar en un equipo con Ginobili, Scola y Nocioni, jugadores legendarios con mucha experiencia NBA, también debió ser muy valioso para él.”

Cuando los Dallas Mavericks hicieron oficial el fichaje, para muchos fans fue la primera vez que leyeron su nombre. Bobby Karalla nos enseñó cómo podía encajar Brussino en los Mavs y ahora, por fin, le hemos visto jugar. En amistosos, pero ya contra competición NBA. Y hay mucho en lo que hemos visto que invita a ser optimista.

Para empezar, Brussino tiene un tamaño ideal para la posición de alero. Su puesto favorito es el de escolta, pero por altura y movilidad tendrá que aprender y adaptarse como un alero. Su gran punto fuerte es su lanzamiento exterior (39.4 por ciento de acierto en triples el año pasado), y en los amistosos también hemos visto que le sobra confianza para meter canastas como la siguiente.

Hablando de su punto fuerte, el lanzamiento, está basado en una mecánica de tiro limpia, fluida, y que hace que se sienta a gusto y fiable desde cualquier distancia.

Pero Brussino no solo es capaz de lanzar a canasta. Es un jugador inteligente que lee bien el juego, y en el último partido contra los Charlotte Hornets vimos varias acciones de penetración y pase que ayudaron a la fluidez del juego de los Mavs en el tercer cuarto. En este caso, Nico ataca al defensor que llega tarde (Nicolas Batum), provoca que llegue la ayuda defensiva y encuentra a Seth Curry para un triple cómodo.

En defensa es donde Brussino notará más la diferencia de peso con el resto de aleros de la NBA. Aunque hasta ahora no lo hemos visto en pretemporada, cuando los partidos cuenten los rivales podrían atacar al argentino en el poste e intentar crear una ventaja desde ahí. Pero mientras Nico gana peso y fuerza, también tiene otras armas que puede utilizar, como su tamaño. En la siguiente acción se percata del corte a canasta de Michael Kidd-Gilchrist, reacciona lo suficientemente rápido como para desviar el pase, y luego utiliza toda su largura para impedir la canasta y coger el rebote.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero los fans posiblemente verán similitudes entre el juego de Brussino y el de Chandler Parsons. El joven argentino aún tiene que ganar experiencia y, sobre todo, mucho peso. El hecho de ser celiaco en el pasado podría haber sido un impedimento, pero no debería suponer problema alguno. Incluso si consigue quedarse en Dallas, es probable que los Texas Legends de la D-League sean su destino durante buena parte de la temporada, pudiendo progresar con minutos en la franquicia afiliada. El aprendizaje del lenguaje inglés, que comenzó esta misma semana con clases diarias, también debería contribuir a su adaptación.

“Es un poco un desafío para él hablar inglés ahora mismo, pero lo entiende mejor de lo que lo habla, y por eso está tomando clases de inglés,” explicó el entrenador asistente Kaleb Canales, quien comparte funciones de traductor junto a J.J. Barea y Salah Mejri. “Está siendo proactivo e intentando aprender el idioma, e intentando dar todos los pasos adecuados para aprender. Pero está viendo los ejemplos de los otros jugadores, y en la cancha está captando todo realmente bien.”

“Tenemos un gran deporte que transciende los problemas lingüísticos, y él es un chico inteligente,” dijo Carlisle sobre la barrera del lenguaje. “Tenemos a un par de personas aquí que hablan español de manera fluida. Barea y Canales lo hablan bien, Salah (Mejri) también lo habla, así que tiene ayuda. Y todos los chicos le están ayudando. Es un competidor y no tiene miedo, y lo ha demostrado hasta ahora. Así que, lo está haciendo bien, y tiene una oportunidad aquí.”

Para Argentina, Nico Brussino forma parte de una ilusionante generación de jugadores que están llamados a tener la complicada tarea de dar el relevo a la Generación Dorada formada por Ginobili, Scola, Nocioni, Prigioni y compañía. De hecho, Brussino, Patricio Garino y Nicolás Laprovittola (San Antonio Spurs) pueden ser los primeros argentinos que llegan a la NBA sin haber formado parte de esa Generación Dorada que durante tantos años ha mantenido a la albiceleste en la élite del baloncesto mundial.

Para los Dallas Mavericks, Nico Brussino puede ser una pieza más del futuro que están intentando construir, y para el cual ya cuentan con jugadores jóvenes como Harrison Barnes, Justin Anderson, Dwight Powell, Seth Curry, A.J. Hammons o Quincy Acy, todos ellos con edades comprendidas entre los 22 y los 26 años, y al que pueden unirse también otros jugadores que, como Brussino, buscan hacerse con esos últimos puestos de la plantilla (Jonathan Gibson, Dorian Finney-Smith, Kyle Collinsworth, Keith Hornsby, Jameel Warney, C.J. Williams).

Al final, la NBA debería seguir siendo algo diferente a un sueño para Nicolás Brussino. Pero ya no es porque la vea inalcanzable, sino porque puede ver que está cerca de ser una realidad.