Los Mavs obtienen su base del futuro con Dennis Smith Jr.

Con el pick número 9 del Draft de la NBA 2017 los Dallas Mavericks seleccionaron a Dennis Smith Jr., procedente de la universidad de N.C. State, asentando así un pilar más en la base de la plantilla que defenderá la camiseta del equipo en los años venideros.

Este base de primer año ha deslumbrado en las últimas temporadas gracias a su explosividad y a su tenacidad a la hora de atacar la canasta, incluyendo promedios de 18.1 puntos, 6.2 asistencias, 4.6 rebotes y 1.9 robos por encuentro en su único año universitario, números a los que acompañó de un 45.5 por ciento de acierto en tiros de campo y del 35.9 por ciento en triples.

Smith fue uno de los jugadores más valorados en su etapa de instituto, recibiendo cinco estrellas de Scout, ESPN y Rivals, las principales webs especializadas en la valoración de jugadores antes de la universidad. Es un proyecto que las franquicias NBA llevan siguiendo desde hace tiempo, y aunque un desgarro en el ligamento cruzado le hizo perderse su último año de instituto, no dio síntomas de estar limitado por ello en N.C. State.

Su principal punto fuerte salta a la vista en cuanto se ve algún vídeo de sus highlights.

Ataca sin miedo el aro y saca muchos tiros libres, promediando 6.3 intentos por partido la temporada pasada. El jugador que mejor promedio tuvo en los Mavs fue Harrison Barnes con 3.6 intentos por encuentro. El ya mencionado primer paso es su principal arma en estático, lo que puede mostrar potencial en situaciones de pick and roll y aclarado. Tendrá que adaptarse al sistema de Rick Carlisle y a sus nuevos compañeros, pero en su año universitario ya promedió 6.3 asistencias en un equipo en el que no estaba rodeado precisamente de lanzadores y que terminó quedándose fuera del NCAA Tournament. De hecho, lideró su conferencia, la ACC, en asistencias por partido, porcentaje de asistencias y puntos producidos por partido.

Dennis Smith es el base más explosivo de este Draft incluso habiendo sufrido un desgarro de su ligamento cruzado anterior hace más de un año y medio. Su primer paso y su capacidad de salto son considerados de élite para su posición, y todo ello sumado a su punta de velocidad hace que sea temible en transición, acabando bandejas o incluso mates con contacto gracias a su fuerza física.

Hace unos meses, draftear a Dennis Smith con un pick 9 de Draft parecía imposible. En octubre ocupaba el 2º puesto en el mock de DraftExpress. En enero, el 3. En febrero, el 4. Rick Carlisle dijo en su rueda de prensa posterior a la elección que Smith no tuvo un entrenamiento privado con los Mavs porque no pensaban que fuse a caer tan bajo, pero finalmente pudieron elegir al jugador que querían y la Draft Room aplaudió y celebró con mucha alegría la selección.

“Estamos encantados. Cuando veáis a este jugador en la pista, comprenderéis por qué estamos tan entusiasmados”, dijo Carlisle. “Había cuatro grandes bases en este Draft. Jamás habría soñado que nos iba a llegar uno de ellos. Esta es una noche histórica para nosotros. Ocupa una gran necesidad en la creación, una parte muy importante de la NBA ahora, y tener jugadores como él que pueden crear de muchas maneras es una bendición para nosotros”.

A diferencia de otros jugadores que estaban disponibles en ese momento, Dennis Smith es más un jugador listo para contribuir desde el primer momento que un proyecto a medio o largo plazo. Antes del Draft Donnie Nelson dijo que pensarían en el futuro de la franquicia sobre todo pero también querían dar unos últimos años competitivos a la carrera de Dirk Nowitzki, y esta elección encaja con esa filosofía. Rick Carlisle también habló de lo preparado que ve a su nuevo base.

“Antes de que nadie pregunte, yo lo proyectaría como titular ahora mismo”, dijo Carlisle en la intervención inicial de su rueda de prensa. “Aunque se lo tendrá que ganar, claro, y lo entiende. Es un jugador de impacto inmediato”.

Con las incorporaciones de Yogi Ferrell hace unos meses y Dennis Smith Jr. en el Draft, los Dallas Mavericks pueden haber dejado casi cerrado el puesto de base para esta temporada y años venideros. Smith y Yogi tendrán la oportunidad de competir por minutos y también de aprender de dos veteranos como JJ Barea y Devin Harris, e incluso Seth Curry puede ocuparse de las labores de creación y distribución en momentos puntuales.

Smith promete ser un revulsivo inmediato para el ataque de unos Mavs que en la temporada 2016-17 fueron 27º en tiros libres intentados por partido, 29º en ratio de tiros libres y 21º en drives por encuentro. El nuevo base de los Mavs cubre todas esas casillas, y en su única temporada en N.C. State fue el primer jugador de primer año que promedió al menos 15 puntos, 6 asistencias y 1.5 robos por encuentro desde John Wall en Kentucky en 2009.

Sus cualidades ofensivas se verán, además, amplificadas por la presencia en cancha de interiores como Dirk Nowitzki o Nerlens Noel. Es fácil imaginar el caos defensivo que puede crear Smith conduciendo un pick and pop con Dirk, o un pick and roll con Noel, mientras lanzadores peligrosos como Seth Curry, Wes Matthews, Harrison Barnes o el mismo Nowitzki abren la pista para él. El 41% de sus asistencias terminaron en triples de sus compañeros, según NBA.com, dividiendo a las defensas y después encontrando al lanzador libre de marca. Y cuando la defensa cerraba a los lanzadores y le dejaba vía libre para llegar hasta el aro, castigó con un excelente 62 por ciento de acierto en la zona restringida.

“Dirk puede enseñarme muchas cosas, conoce el juego y estoy deseando aprender de él”, dijo Dennis Smith a los periodistas en una conversación telefónica. “Los Mavs pueden esperar un base que va a intentar ganar cada partido, nada egoísta, al que no le importan las estadísticas”.

Según Basketball-Reference, el último jugador de 20 o menos años de edad en formar parte de la plantilla de los Dallas Mavericks fue Pavel Podkolzin en 2005. Pero Dennis Smith Jr. ha llegado a Dallas para cambiar eso y muchas cosas más.

Dirk es Leyenda (Dirk is a Legend)

“Creo… que me quiero ir a casa.”

Donnie Nelson, presidente de operaciones de los Dallas Mavericks, recuerda esas palabras como si las hubiese escuchado ayer.

“No sé si encajo aquí. No sé si llegaré a hacerlo.”

Aquel joven tenía motivos para dudar. La franquicia había hecho una apuesta fuerte por él, pero estaba en la mitad de su año rookie y lo estaba pasando realmente mal. Era alto, pero el resto de interiores de la liga imponían su físico sobre él. Sus lanzamientos no entraban. Su confianza estaba por los suelos.

“Nunca olvidaré el día que vino y me dijo ‘creo que me quiero ir a casa,'” recordaba Donnie Nelson horas antes del partido contra Los Angeles Lakers. “Tuvimos que convencerlo de que capeara la tormenta, de que iba a ser muy bueno. Le dijimos que no se preocupara por los errores o cualquier cosa que le preocupara. Creo que echaba de menos su casa más que otra cosa.”

Aquel joven que echaba de menos su casa, no es ningún secreto, era Dirk Nowitzki. El mismo Dirk Nowitzki que hace unas horas se convirtió en el sexto jugador de la historia de la NBA en alcanzar los 30.000 puntos, y el tercero en alcanzar esa cifra en una única franquicia tras Karl Malone (le perdonaremos el affaire con los Lakers) y Kobe Bryant.

https://twitter.com/dallasmavs/status/839299274940674048

Nowitzki ha pasado de las dudas de su primer año a ser considerado una leyenda ya de este deporte pese a seguir en activo. Los de la pasada noche son solo 25 puntos más en una amplia carrera, pero representan las cotas que ha alcanzado aquel desgarbado alemán.

Todos parecían querer alcanzar la cifra lo antes posible. El mismo Dirk, enchufado como nunca desde el principio, con 18 puntos en el primer cuarto. Sus compañeros, buscándole en ataque como no lo habían hecho antes en dos temporadas. Nowitzki estaba en racha y había que aprovechar el momento. Todo estuvo de cara desde el principio. Dirk metió 25 puntos en la primera mitad, se quedó a cero en la segunda, y además lo completó con 11 rebotes. Un 25-11 vintage en solo 24 minutos.

Después del partido Rick Carlisle soltó un monólogo que merece la pena reproducir íntegramente.

“Antes de nada, esta noche todos hemos presenciado uno de los logros más impresionantes en la historia del deporte. Para mí, han sido 13 minutos y dos segundos en un microcosmos de una de las carreras más grandes en la historia de este juego. Preparación meticulosa, compromiso total, espíritu competitivo increíble y una gran capacidad por aparecer en el momento oportuno. Viendo a Dirk durante el último par de días no había duda de que esto iba a pasar esta noche. Nuestros chicos han hecho un gran trabajo encontrando a a Dirk, los Lakers cambiaron los emparejamientos pero nuestros chicos siguieron encontrando la manera. Su forma de anotar quitaba el aliento. Todos somos privilegiados por ser parte de esto y felicito a Dirk y a Holger, su mentor desde el principio y quien ha hecho un trabajo enorme con su progresión a lo largo de su carrera, comenzando como adolescente. Estamos entusiasmados por Dirk. Va a llevar un tiempo asimilar lo que esto significa realmente. En baseball la marca a batir son 3.000 golpes y hay 30 tipos que lo han hecho. Solo hay seis que hayan hecho 30.000 puntos en la historia de nuestro juego. La magnitud de este momento es algo que probablemente nos lleve un tiempo digerir.”

El propio Nowitzki, como podíamos esperar de él, fue muy humilde al describir el momento.

“Ha sido una experiencia increíble,” dijo Dirk. “Después de cada canasta que metía notaba un zumbido en la grada. Entro al segundo cuarto con 18 puntos y recuerdo caminar a la pista y que todo el mundo estaba muy motivado. Me puse un poco nervioso y solté un airball, pero me recompuse y la metí en la siguiente.”

“Es algo surreal,” prosiguió Dirk. “30.000 puntos es increíble. Son muchos puntos obviamente. Cada marca que superas hace que reflexiones un poco, que pienses en la gente que te ha ayudado y que ha estado contigo en este viaje. Piensas en los entrenadores, en Cuban, en los jugadores y los fans que han estado conmigo en lo bueno y en lo malo. Ha sido un gran camino, al cual aún le quedan algunas canastas más, y entonces será momento de la puesta de sol.”

También de forma muy predecible en él, Nowitzki puso la victoria del equipo por encima de su logro personal, como ha hecho a lo largo de toda su carrera.

“Estoy feliz porque estamos ganando partidos. Esa es la prioridad nº1 para mí ahora mismo”, dijo el alemán. “Aún estamos intentando entrar en Playoffs y estamos jugando bien, y lo principal es que hemos ganado el partido y todo ocurrió temprano. Últimamente no había tenido noches muy anotadoras, en algunas había fallado mucho, y estaba un poco lento. Pero lo de hoy ha sido perfecto. Todo ha salido como un plan perfecto, y estoy contento porque haya sido así.”

A partir del momento en el que alcanzó la cifra empezaron a sucederse las felicitaciones. Primero la de sus compañeros en la misma pista, algunos de ellos a través de la pantalla del AAC como Steve Nash o Jason Kidd, y después en las redes sociales. LeBron James, Stephen Curry, Jamal Crawford, Goran Dragic, Jason Terry, Tyson Chandler, Shawn Marion, Michael Finley, Detlef Schrempf, Kevin Garnett, Magic Johnson, Scottie Pippen, Adam Silver y otros deportistas como Jerome Boateng, Toni Kroos, Mats Hummels, Jason Witten o Derek Holland quisieron sumarse a la felicitación.

4.142 jugadores han disputado al menos un partido en la historia de la NBA, si a Mark Followill le funciona bien la calculadora. Solo 6 han alcanzado los 30.000 puntos. El club tiene un nuevo miembro desde anoche.

Kareem Abdul-Jabbar, Karl Malone, Kobe Bryant, Michael Jordan, Wilt Chamberlain. Dirk Nowitzki.

Pensad en eso y tratad de asimilarlo.

Creando su propio destino (Making His Own Destiny)

Cuando tu padre fue una estrella del baloncesto de la década de los 90, y creces practicando el mismo deporte en la ciudad en la que triunfó, debe ser difícil crecer en su sombra y con las expectativas que tu apellido genera.

Cuando tu hermano acaba de ser nombrado el primer MVP unánime de la historia y se ha convertido para muchos ya en el mejor lanzador de la historia del baloncesto, debe de ser difícil tratar de crearte un nombre propio en su sombra y con la certeza de que habrá gente que nunca te vea como nada más que “el hermano de”.

Ahora imaginen que juntamos ambas circunstancias en una misma persona. Ese es Seth Curry.

No nos equivoquemos: Seth Curry tuvo el privilegio de aprender de un gran jugador en la figura de su padre, de competir en sus duelos en la canasta del patio de la casa con todo un MVP, y de compartir con ambos unos genes que sin duda son excelentes para la práctica del baloncesto. Pero también ha notado el peso de su apellido sobre sus hombros como solo los familiares de las grandes estrellas pueden hacerlo.

Podríamos decir que Seth ha tenido mala suerte en ciertos momentos claves de su carrera. Fue el máximo anotador de la historia de su instituto, el Charlotte Christian High, pero una lesión impidió que pudiera demostrar su valía en persona a las grandes universidades durante la época de reclutamiento, y acabó jugando en una universidad menor como Liberty. Con los Flames fue el freshman con mejor promedio anotador de la nación, y entonces dio el salto a los Duke Blue Devils, lo que le obligó a pasarse un año en blanco por las reglas de la NCAA.

Para cuando terminó su ciclo universitario en Duke, Curry era el mejor anotador del equipo de Mike Krzyzewski, con 17,5 puntos por encuentro y un 43.8 por ciento de acierto en triples intentando seis por partido. Todo ello jugando gran parte de la temporada con una fractura por estrés en su pierna derecha.

“Seth ha demostrado una dureza tremenda, tanto mental como física, jugando esta temporada con la lesión”, dijo Krzyzewski después del último partido de Curry en Duke. “Ha tenido una temporada espectacular incluso sin haber podido entrenar”.

Pero llegaba el momento de dar el salto al siguiente nivel, de convertirse en profesional, y aquella lesión fue uno de los contras que las franquicias NBA vieron en él. Un excelente lanzador, pero con estilo de escolta metido en cuerpo de base, que era un año mayor de lo que debería por haber cambiado de universidad y cumplido el ciclo universitario, y que, además, no pudo realizar entrenamientos previos al Draft mientras se recuperaba por completo de su lesión. El resultado: Seth Curry fue undrafted.

Entonces llegaron los contratos de 10 días no renovados, los entrenamientos privados con las franquicias en búsqueda de un contrato temporal, las épocas en la D-League. Seth debutó en la NBA un 5 de enero de 2014, con la camiseta de los Memphis Grizzlies, disputando cuatro minutos en una paliza a los Detroit Pistons. Solo un rato después, en el bus de vuelta, le comunicaron que había sido cortado. En aquella temporada 2013-14 solo jugó un partido más en la NBA, para los Cleveland Cavaliers. Metió su primera canasta – un triple, por supuesto – y su contrato de 10 días no fue renovado. Tuvo que conformarse con dominar en los Santa Cruz Warriors de la D-League.

El año siguiente no fue más fácil. Lo vivió prácticamente entero en los Erie BayHawks en la liga de desarrollo. Dominó la competición aún más que en la temporada anterior (23.8 puntos, 46.7 por ciento de acierto en triples), pero eso solo se tradujo en una llamada de la NBA. Otro contrato de 10 días, ahora con los Phoenix Suns. Dos partidos, sin anotar en esta ocasión. Tampoco fue renovado.

Las semanas previas al verano de 2015 Seth Curry tuvo que pensar largo y tendido sobre su futuro. Las ofertas de equipos europeos y chinos se acumulaban en la bandeja de entrada del correo de su agente, mientras él las ignoraba tratando de labrarse una carrera en la NBA. Eso no quiere decir que no fuese consciente de la realidad: si seguía por el mismo camino, tendría que empezar a plantearse marcharse a jugar fuera de Estados Unidos. Algo tenía que cambiar.

Seguramente no estaríamos contando esta historia si ese cambio no se hubiera producido. El cambio llegó, y tuvo la Summer League de Las Vegas de 2015 como localización y al equipo de los New Orleans Pelicans con los que jugó como actores secundarios. Curry fue el máximo anotador de la competición, promediando 24.3 puntos por partido. Un viejo conocido de su padre, Vlade Divac, apostó por él para los Sacramento Kings con un contrato garantizado. No jugó demasiados partidos, pero tenía su sitio. Un mes de abril en el que brilló con luz propia deslumbró a varias franquicias de la liga, entre ellas Dallas. Y cuando Seth quedó completamente libre en verano, los Mavs no se lo pensaron dos veces antes de lanzarse de cabeza a por él.

“Sabe cómo conseguir canastas y es un gran lanzador”, dijo Mark Cuban sobre él. “Hasta ahora había estado en algunas situaciones disfuncionales, y creo que va a tener éxito con nosotros. Porque puede hacer muchas más cosas además de lanzar”.

“Siempre había hecho grandes partidos contra nosotros”, dijo Rick Carlisle al hablar sobre su nuevo guard. “Por diferentes motivos contra nosotros siempre tuvo minutos, lanzó bien y nos gustaba. Creemos que es uno de esos jóvenes que tiene la oportunidad de dar un gran paso adelante, y vamos a seguir trabajando muy duro con él. Puede ser capaz de jugar tanto de base como de escolta, y está bien tener ese tipo de flexibilidad. Y es un defensor infravalorado, así que tiene la oportunidad de ser algo muy bueno para nosotros”.

Para hacerse un nombre, salir de la sombra de su padre y su hermano y crearse su propio destino, algunos habrían optado por renegar de lo anterior, cortar de forma tajante y dejar claro que es alguien diferente. Seth no lo ve así. Allí estaba él en primera fila durante todas las series de Playoffs que ganaron los Golden State Warriors en 2015. Tampoco se podía perder la ceremonia de entrega del MVP a su hermano, intentando sin mucho éxito que las lágrimas de sus ojos pasaran desapercibidas. También fue una de las primeras personas en abrazar a Stephen en cuanto sonó la bocina y los Warriors se proclamaron campeones. Y el amor familiar es correspondido. El calendario NBA no permite a Steph devolver las visitas, pero sus padres intentan visitar a sus hijos por igual, incluso cuando el más joven de ellos estaba en la D-League.

“Creo que crecer en Charlotte con mi padre siendo una estrella allí durante una década fue una bendición”, dijo Curry. “Eso me preparó para cada día de mi vida y para tener confianza en quien soy, en ser yo mismo como jugador y como persona, y en conocer mis capacidades para intentar maximizarlas”.

En términos de edad, con 26 años, Seth Curry es aún joven. En términos de partidos jugados, sin llegar a los 82 en su carrera NBA, Seth básicamente es aún un rookie, y hay que verlo como tal, como un jugador con muchas facetas aún por desarrollar aunque las circunstancias, principalmente las lesiones de sus compañeros, hayan hecho que Carlisle otorgase al base muchos más minutos en este principio de temporada de los que se esperaban. La experiencia de sostener un ataque NBA le ha llegado de golpe, e incluso con los errores propios de alguien que aún está aprendiendo su profesión, Curry está promediando más de 10 puntos por partido para unos Mavs muy necesitados de anotación.

“Este es un ataque que ofrece oportunidades para todos”, dice Seth Curry cuando habla del sistema ofensivo de Rick Carlisle. “Muchos jugadores tocan el balón y se les pide que creen, y no creo que el entrenador ponga etiquetas o limite a nadie a irse a la esquina”.

“Simplemente te deja ser quien eres”.

Él no es Dell, ni Stephen. Él es Seth Curry. Y aunque esté orgulloso de lucirlo en su espalda, su objetivo es que la NBA no le conozca por su apellido, sino por su nombre.

Más que un sueño (More Than a Dream)

Bedgear Training Camp Practice Report: Nicolas Brussino

Mavs F Nicolas Brussino dishes on his path to the NBA, playing in the Olympics for Argentina, taking English classes and Dirk drops by for a surprise visit!

Durante muchos años, la NBA fue algo inalcanzable para Nicolás Brussino. Ciertamente no pensaría en ello cuando tenía cinco años y comenzó a jugar al baloncesto junto a su hermano mayor, Juani, y a formarse como jugador en la Asociacion Deportiva Everton Olimpia (ADEO) de su Cañada de Gómez natal.

Probablemente tampoco se le pasara por la cabeza cuando fichó por Regatas Corrientes en 2012 y se convirtió en profesional. Lo que debía ser una alegría pasó a ser el susto más grande de su vida. Siempre parecía que se cansaba antes que sus compañeros, pero aquello podía pasar por ser una cuestión de condición física. En los exámenes médicos le detectaron una arritmia, y después de varias pruebas, le diagnosticaron el Síndrome de Wolff Parkinson White. Debía operarse del corazón.

“Fue medio difícil la situación,” dijo Brussino en La Nación sobre su operación. Le dijeron que tenían que operarle del corazón, y eso le asustó. A quién no le asustaría. “Al principio no sabían cuál era el grado de importancia y me dijeron que podía llegar a tener que dejar el básquet.” Su familia, que estaba allí presente, logró que se tranquilizara. Todo salió bien. Una semana después estaba entrenando de nuevo, y ya no tendría impedimentos para seguir creciendo como jugador.

Si en algún momento se le comenzó a pasar la idea de la NBA por la cabeza, aunque fuese de forma breve, seguramente fue durante la temporada pasada, la de su despegue con Peñarol. Pero tampoco parecía real. Como confesó en una entrevista con el diario argentino Olé, veía la NBA en un segundo plano, y su sueño era jugar en España, en la liga ACB. Ahora la NBA ha pasado al primer plano, y aquello que parecía tan irreal que era imposible hasta soñar con ello, empieza a verse cada vez más cerca. El argentino tendrá que luchar por una de las últimas plazas de la plantilla, pero cuenta con tantas posibilidades como el que más para llevársela.

Charlotte Hornets v Dallas MavericksDespués de promediar 14.6 puntos, 5.5 rebotes y 3.1 asistencias en su último año en Peñarol, los Dallas Mavericks llamaron a su teléfono. Brussino había acudido también a un camp de agentes libres organizado por los Utah Jazz, y en Dallas les había gustado mucho lo que habían visto en ambos lugares. Lisandro Miranda, scout de los Mavs desde hace más de una década, llevaba siguiendo a Nico desde que comenzó a jugar en la Liga Nacional y fue clave en su fichaje. La firma del contrato se produjo en Las Vegas, aprovechando que la selección argentina preparaba allí los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Precisamente allí, en la gran cita olímpica de Río, Brussino saltó otro escalón en su carrera. Aunque es cierto que apenas dispuso de minutos a lo largo del torneo, el alero de 23 años de los Mavericks compartió concentración y experiencia con veteranos como Manu Ginobili, Luis Scola o Andrés Nocioni, y las vivencias de los entrenamientos y la convivencia con estas leyendas argentinas seguro que cuenta como varios años de experiencia para un joven como él.

“Cuando tienes 23 años y te convocan para el equipo olímpico argentino, eso tiene que darte mucha confianza”, dijo Rick Carlisle sobre su presencia con la selección. “Jugó algunos minutos en un par de partidos, y estoy seguro de que toda la experiencia ha tenido mucho valor. Estar en un equipo con Ginobili, Scola y Nocioni, jugadores legendarios con mucha experiencia NBA, también debió ser muy valioso para él.”

Cuando los Dallas Mavericks hicieron oficial el fichaje, para muchos fans fue la primera vez que leyeron su nombre. Bobby Karalla nos enseñó cómo podía encajar Brussino en los Mavs y ahora, por fin, le hemos visto jugar. En amistosos, pero ya contra competición NBA. Y hay mucho en lo que hemos visto que invita a ser optimista.

Para empezar, Brussino tiene un tamaño ideal para la posición de alero. Su puesto favorito es el de escolta, pero por altura y movilidad tendrá que aprender y adaptarse como un alero. Su gran punto fuerte es su lanzamiento exterior (39.4 por ciento de acierto en triples el año pasado), y en los amistosos también hemos visto que le sobra confianza para meter canastas como la siguiente.

Hablando de su punto fuerte, el lanzamiento, está basado en una mecánica de tiro limpia, fluida, y que hace que se sienta a gusto y fiable desde cualquier distancia.

Pero Brussino no solo es capaz de lanzar a canasta. Es un jugador inteligente que lee bien el juego, y en el último partido contra los Charlotte Hornets vimos varias acciones de penetración y pase que ayudaron a la fluidez del juego de los Mavs en el tercer cuarto. En este caso, Nico ataca al defensor que llega tarde (Nicolas Batum), provoca que llegue la ayuda defensiva y encuentra a Seth Curry para un triple cómodo.

En defensa es donde Brussino notará más la diferencia de peso con el resto de aleros de la NBA. Aunque hasta ahora no lo hemos visto en pretemporada, cuando los partidos cuenten los rivales podrían atacar al argentino en el poste e intentar crear una ventaja desde ahí. Pero mientras Nico gana peso y fuerza, también tiene otras armas que puede utilizar, como su tamaño. En la siguiente acción se percata del corte a canasta de Michael Kidd-Gilchrist, reacciona lo suficientemente rápido como para desviar el pase, y luego utiliza toda su largura para impedir la canasta y coger el rebote.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero los fans posiblemente verán similitudes entre el juego de Brussino y el de Chandler Parsons. El joven argentino aún tiene que ganar experiencia y, sobre todo, mucho peso. El hecho de ser celiaco en el pasado podría haber sido un impedimento, pero no debería suponer problema alguno. Incluso si consigue quedarse en Dallas, es probable que los Texas Legends de la D-League sean su destino durante buena parte de la temporada, pudiendo progresar con minutos en la franquicia afiliada. El aprendizaje del lenguaje inglés, que comenzó esta misma semana con clases diarias, también debería contribuir a su adaptación.

“Es un poco un desafío para él hablar inglés ahora mismo, pero lo entiende mejor de lo que lo habla, y por eso está tomando clases de inglés,” explicó el entrenador asistente Kaleb Canales, quien comparte funciones de traductor junto a J.J. Barea y Salah Mejri. “Está siendo proactivo e intentando aprender el idioma, e intentando dar todos los pasos adecuados para aprender. Pero está viendo los ejemplos de los otros jugadores, y en la cancha está captando todo realmente bien.”

“Tenemos un gran deporte que transciende los problemas lingüísticos, y él es un chico inteligente,” dijo Carlisle sobre la barrera del lenguaje. “Tenemos a un par de personas aquí que hablan español de manera fluida. Barea y Canales lo hablan bien, Salah (Mejri) también lo habla, así que tiene ayuda. Y todos los chicos le están ayudando. Es un competidor y no tiene miedo, y lo ha demostrado hasta ahora. Así que, lo está haciendo bien, y tiene una oportunidad aquí.”

Para Argentina, Nico Brussino forma parte de una ilusionante generación de jugadores que están llamados a tener la complicada tarea de dar el relevo a la Generación Dorada formada por Ginobili, Scola, Nocioni, Prigioni y compañía. De hecho, Brussino, Patricio Garino y Nicolás Laprovittola (San Antonio Spurs) pueden ser los primeros argentinos que llegan a la NBA sin haber formado parte de esa Generación Dorada que durante tantos años ha mantenido a la albiceleste en la élite del baloncesto mundial.

Para los Dallas Mavericks, Nico Brussino puede ser una pieza más del futuro que están intentando construir, y para el cual ya cuentan con jugadores jóvenes como Harrison Barnes, Justin Anderson, Dwight Powell, Seth Curry, A.J. Hammons o Quincy Acy, todos ellos con edades comprendidas entre los 22 y los 26 años, y al que pueden unirse también otros jugadores que, como Brussino, buscan hacerse con esos últimos puestos de la plantilla (Jonathan Gibson, Dorian Finney-Smith, Kyle Collinsworth, Keith Hornsby, Jameel Warney, C.J. Williams).

Al final, la NBA debería seguir siendo algo diferente a un sueño para Nicolás Brussino. Pero ya no es porque la vea inalcanzable, sino porque puede ver que está cerca de ser una realidad.

Con un ojo en el calendario (Schedule breakdown)

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El mes de agosto puede hacerse largo para un aficionado a la NBA. El frenesí de las Finales, el Draft y el mercado de agentes libres queda lejos ya, y la actividad en la liga alcanza su punto más bajo de todo el año. Este año los Juegos Olímpicos de Rio 2016 mitigan un poco el aburrimiento, pero en agosto el fan se agarra como un clavo ardiendo a toda noticia NBA que pueda resultar interesante. Por eso, una de las fechas más importantes de cada verano es el anuncio oficial del calendario para la temporada siguiente. Y ya tenemos en nuestras manos el de la campaña 2016-17.

Nadie gana el anillo de campeón ni se clasifica para Playoffs en agosto, pero el calendario sí que puede ofrecernos mucha información valiosa para hacernos una idea sobre cómo será la temporada, así que vamos a analizar algunos de los detalles más destacables del calendario de los Dallas Mavericks.

Los Mavs comenzarán la temporada visitando a los Indiana Pacers de Monta Ellis y Paul George, renovados con incorporaciones como la de Al Jefferson, Jeff Teague y Thaddeus Young. Le seguirán dos enfrentamientos contra los Houston Rockets, para después visitar a los Utah Jazz, dos equipos con los que Dallas luchó por un puesto de Playoffs hasta el final de la temporada pasada. Tres de estos cuatro partidos serán fuera de casa en lo que será la tónica del principio de la temporada: de los 13 primeros encuentros, nueve serán lejos del AAC, y cinco de ellos contra equipos que estuvieron en los Playoffs de 2016. En definitiva, el equipo de Rick Carlisle tendrá que estar a la altura desde el principio.

Pero también tendrá que estarlo al final, claro, porque tampoco estarán mucho en casa en las dos últimas semanas de competición, con siete de los últimos nueve partidos en cancha ajena, y cerrando la temporada en segunda noche de back-to-back en Memphis contra los nuevos Grizzlies de Chandler Parsons.

Hablando de back-to-backs, la NBA está haciendo un esfuerzo por reducir la carga de partidos en lo máximo posible, empezando por una reducción de los partidos en dos noches seguidas, y los Mavericks se beneficiarán de ello. El número de back-to-backs desciende de los 17 de la temporada pasada a los 15 de la próxima. De ellos, 11 serán antes del All Star, y 4 después. Esta reducción tendrá un beneficio en las piernas de veteranos como Dirk Nowitzki o Deron Williams, jugadores que descansaron en la segunda noche de algunos de ellos el año pasado.

Mes (Month) Partidos (Games) Back-to-backs
Octubre 3 0
Noviembre 14 2.5
Diciembre 17 4.5
Enero 14 3
Febrero 11 2
Marzo 16 1
Abril 7 2

*Back-to-back 30 de noviembre (Spurs) – 1 de diciembre (@ Hornets)

Hemos dicho que los Dallas Mavericks empiezan y terminan la temporada con rachas fuera de casa… y eso quiere decir que, entre medias, tiene que compensarse con más partidos en el AAC. La mejor racha en ese sentido llegará entre el 30 de enero y el 11 de marzo, cuando 13 de los 18 partidos que se juegan serán en casa. Pero ojo con confiarse. En la temporada pasada los Mavs contaban con una racha similar en febrero y marzo, pero un mes de enero demoledor con 18 partidos dejó a Dallas muy tocado físicamente y no pudieron aprovechar la racha favorable para sumar tantas victorias como se podía esperar.

Por suerte, esta vez no tendrán que verse las caras con un mes de 18 partidos, pero sí con uno de 17: diciembre. El último mes de 2016 y marzo de 2017 (16 partidos) serán los meses con mayor carga de partidos, pero los Mavericks tendrán enero (14) y febrero (11) entre medias para recuperar energías y que el impacto del cansancio sea menor que el que vimos en enero y febrero de este año.

Hablando del factor cansancio: @mavstats apunta que los Mavs jugarán 10 partidos “frescos” esta temporada, significando esto que ellos habrán descansado la noche antes pero su rival no. Al mismo tiempo, Dallas jugará 11 partidos “cansados”, en los que ellos habrán jugado en la noche antes mientras su rival descansaba. La diferencia global es negativa, pero podemos considerarlo algo bastante equilibrado.

En su análisis del calendario Bobby Karalla identifica el siguiente tramo como posiblemente el más complicado de la temporada: a finales de noviembre, Dallas jugará en Boston, luego un back-to-back con Memphis y Orlando, visitarán San Antonio, recibirán a los Clippers, visitarán a los Cavaliers y volverán a casa para recibir a Pelicans y Spurs. Y, por si fuera poco, tras jugar contra San Antonio visitarán Charlotte el 1 de diciembre en segunda noche de back-to-back.

Otras fechas señaladas por su interés general: el primer enfrentamiento de Harrison Barnes y Andrew Bogut contra su ex equipo de los Golden State Warriors será el 9 de noviembre en la Bahía, mientras que el regreso de Zaza Pachulia y el estreno de Kevin Durant en Dallas con los subcampeones de la NBA será el 21 de marzo. Chandler Parsons visitará el AAC el 18 de noviembre, mientras que los campeones Cleveland Cavaliers llegarán el 30 de enero. Además, los encuentros contra los San Antonio Spurs serán el 21 y 30 de noviembre, el 29 de enero y el 7 de abril. Y aquellos que quieran ver al número 1 del Draft, Ben Simmons, en Dallas podrán hacerlo el 1 de febrero.

Una fecha importante para los hispanohablantes, y en más concreto para los mexicanos, será el 12 de enero, día en el que Dallas Mavericks y Phoenix Suns se enfrentarán en México City. Por ocasión de los NBA Global Games Mexico City 2017 los Mavs jugarán por segunda vez en su historia un partido de temporada regular fuera del territorio de Estados Unidos, siendo la primera también en México en 1997.

Y no podemos cerrar este resumen sin un guiño a los fans europeos. Porque quienes trasnochamos para ver a nuestros Mavericks a las 2 o las 3 de la madrugada lo primero que hacemos cuando tenemos el calendario en nuestras manos es localizar esas fechas en las que vamos a poder dormir un poco más porque los Mavs juegan un partido temprano. En esta ocasión, hemos localizado cuatro fechas idóneas:

Marquee games for European Fans

Muchas cosas pasarán de aquí al 26 de octubre, y muchas más lo harán durante la temporada. Pero al menos ahora ya tenemos el calendario para pasar el resto de agosto imaginando e ilusionándonos con lo que nos deparará la temporada 2016-17.

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Unos Mavericks muy olímpicos (Mavs in Rio 2016)

En estos días se celebra el acontecimiento polideportivo más importante a nivel mundial: los Juegos Olímpicos de Río 2016. Y en esta ocasión, los Dallas Mavericks estarán bien representados en la cita.

La última vez que los Mavericks tuvieron a un jugador bajo contrato participando en los Juegos Olímpicos fue en 2008. En 2012 participó el chino Yi Jianlian justo después de terminar su primera y única temporada en Dallas, pero para el momento en el que empezó la competición ya no era jugador de los Mavs. Tenemos que remontarnos a 2008 para encontrarnos a Dirk Nowitzki, abanderado de la expedición alemana, y a Jason Kidd, líder veterano del ‘Redeem Team’ como últimos representantes en los Juegos. Este año, serán tres los jugadores que recogerán el testigo olímpico.

El primero de ellos es Harrison Barnes. El alero se encuentra en un verano crucial para su carrera, después de ser la gran apuesta de los Mavericks para el presente y el futuro de la franquicia. Tanto el jugador de 24 años como el equipo piensan que hay mucho potencial aún por destapar en el juego de Barnes, y este verano servirá de preparación para una temporada en la que tendrá un rol mucho mayor al que estaba acostumbrado hasta ahora.

Empezar a prepararse para la temporada participando con el Team USA en los Juegos puede ser un primer paso perfecto. En los últimos años son varios los jugadores jóvenes que se han beneficiado de las concentraciones con el equipo estadounidense, en las que se crean amistades pero también se compite cada día en los entrenamientos contra los mejores y se refuerza la ética de trabajo, y Barnes quiere ser uno de ellos. Stephen Curry, Klay Thompson, DeMar DeRozan, DeMarcus Cousins o Andre Drummond pueden ser buenos ejemplos de jugadores que empezaron a destapar su potencial real después de participar con la selección de Estados Unidos.

Pero si hay un caso que puede ser similar en circunstancias, y que, obviamente, representaría el mejor escenario posible para los Dallas Mavericks y el propio Barnes, ese es el de James Harden.

Harden tuvo su primera experiencia con el Team USA en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en un papel de especialista secundario. El escolta llegaba a los Juegos con 23 años, después de tres años en la NBA. En la temporada anterior había perdido las Finales con su equipo, en el que estaba a la sombra de Kevin Durant y Russell Westbrook. Después de los Juegos de Londres, Harden fue traspasado a Houston, donde pasó a ser la primera opción del ataque, con el resultado que todos conocemos.

Barnes tendrá su primera experiencia con el Team USA en los Juegos Olímpicos de Río 2016, en un papel de especialista secundario. El alero llega a los Juegos con 24 años, después de cuatro años en la NBA. En la última temporada ha perdido las Finales con su equipo, en el que estaba a la sombra de Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green. Después de los Juegos de Río, Barnes se incorporará con los Mavs, donde pasará a ser una de las opciones principales del ataque, con resultado por conocer.

Harden ya había demostrado en Oklahoma City una capacidad creadora muy avanzada, pero las similitudes en circunstancias con el caso de Barnes son tantas que es inevitable ver una posible comparación. Participar con la selección nacional estadounidense ha sido un privilegio del que no son pocos los jugadores que han salido con una mentalidad diferente en los últimos años, y Barnes quiere beneficiarse de ello.

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El que volverá a participar en unos Juegos Olímpicos ocho años después de su última presencia es el pívot Andrew Bogut. Para el nuevo center de los Mavericks estos serán sus terceros Juegos (Atenas 04, Pekín 08 y Río 16), y hubieran sido los cuartos de no ser por una inoportuna lesión en el tobillo que impidió su participación en Londres 2012.

Bogut es el líder dentro y fuera de la pista del equipo de Australia. A pesar de que llega tras recuperarse de una lesión de rodilla, su veteranía y liderazgo serán claves para que los australianos intenten aspirar a algo más que a pasar de la fase de grupo. En todas las competiciones FIBA en las que ha participado en al menos dos partidos con Australia ha promediado más de 12 puntos por partido, y será clave en el resultado de su selección incluso sin estar al 100 por cien.

“No creo que necesite estár al 100 por cien para tener un gran impacto en nuestro equipo,” dijo sobre Bogut otro de los líderes de los australianos, Patty Mills. “Puede estar al 50 por ciento y su presencia ya sería muy importante. El simple hecho de que esté en la pista es clave para nuestro éxito y para que tengamos un buen torneo, y eso es lo más importante.”

Bogut tendrá que verse la cara con pívots como DeMarcus Cousins y DeAndre Jordan (USA), Rudy Gobert (Francia) o Miroslav Raduljica (Serbia) en la fase de grupos, por lo que será un buen medidor para saber a qué nivel se encuentra después de su lesión.

El último participante de los Dallas Mavericks en los juegos es alguien a quien apenas conocíamos hace unas semanas, pero que puede hacerse un nombre en las próximas semanas y meses: Nicolás Brussino. Los Mavs anunciaron su fichaje por sorpresa pero llevaban años siguiendo sus evoluciones, y ahora ‘Nico’ tendrá la oportunidad de darse a conocer antes de incorporarse al training camp.

En principio el rol de Brussino con la selección de Argentina debería ser secundario. Los argentinos aspiran a llegar a la final, con un bloque veterano en el que destacan Ginobili (39 años), Scola (36), Nocioni (36) y Delfino (33). Pero en un equipo tan veterano, y con un torneo tan condensado y con tanto partido en pocos días, un jugador joven y descarado como Brussino puede ganarse un puesto clave en la rotación.

Durante el verano pasado el alero ya participó en el FIBA Américas 2015 con Argentina, jugando 8 minutos por partido y asentando las primeras bases de la buena temporada que estaría por llegar. En su año con Peñarol creció hasta promediar 14.6 puntos y 5.5 rebotes por partidos con Peñarol, rendimiento que le sirvió para recibir la llamada de los Mavericks. Este mismo verano ya ha participado con Argentina en South American Championship 2016, promediando 8.2 puntos por encuentro y ganándose la confianza del equipo para Río 2016.

Los Juegos Olímpicos son una gran cita mundial, y este año los seguidores de los Dallas Mavericks tendrán aún más motivos para seguir de cerca la competición en baloncesto. Barnes, Bogut y Brussino, cada uno con unas circunstancias diferentes, pero los tres ante unos Juegos Olímpicos de Río 2016 que pueden ser claves para sus carreras.

Nada que perder (Nothing to Lose)

Mavs Skip Day

This Thursday is officially Mavs Skip Day! Doors open for Game 3 of our first-round series against OKC at 4 p.m., don't get left out!

Cuando comenzó la temporada 2015-16, pocos contaban con ver a los Dallas Mavericks seis meses después jugando los Playoffs. En casi todas las previsiones de la temporada se repetía la misma combinación de palabras de una u otra manera: DeAndre Jordan, lesiones, salud, edad, fracaso. Las apuestas iban desde el último lugar del Oeste, como apuntaron varios columnistas en una imagen que ha vuelto a recordarse estos días, hasta las 41 victorias que predijo ESPN, pasando por la línea que se marcó en Las Vegas: 38.5 victorias. Para quienes apostasen al over, ha resultado ser dinero fácil.

A pesar de las dudas comenzaron bien la temporada los Mavs, y con varias sorpresas. Wesley Matthews jugó desde el principio, Chandler Parsons regresó de forma más lenta pero justo después, Zaza Pachulia sumaba un doble-doble tras otro y Deron Williams se hizo inmediatamente con las riendas del ataque. Dallas sumaba victorias sorprendiendo con su gran química, trabajada en tiempo récord y propiciada por unas personalidades que encajan a la perfección, y aprovechando quizás también una parte más sencilla del calendario que permitía descansar y enfrentarse de forma equilibrada a equipos más y menos fuertes.

Enero fue el mes que destrozó físicamente al equipo de Rick Carlisle. 18 partidos en 31 días, incluyendo seis back-to-backs, y el efecto del cansancio se notó especialmente en las piernas de Pachulia y Nowitzki. Los Mavs aguantaron como pudieron, pero justo antes del All Star sufrieron algunas derrotas dolorosas, como la de Orlando también justo después del fin de semana de las estrellas.

Ese parón le vino bien a Dirk Nowitzki, quien fue capaz de desconectar durante varios días descansando en la playa, pero el resto de sus compañeros continuaron con problemas. Cuando se suponía que los Mavericks tenían que aprovechar otra parte más sencilla del calendario, lo único que podían hacer era sacar algunas victorias con mucho sufrimiento. Cuando comenzó marzo, las derrotas empezaron a acumularse. Hasta 10 partidos en un intervalo de 12 llegaron a perder. Chandler Parsons era quien más había brillado en enero y febrero, a un nivel altísimo especialmente con sus porcentajes de acierto, pero a finales de marzo se supo que tenía que pasar por quirófano. Ese mismo día, los Mavs caían de forma abultada en Sacramento y se colocaban tres partidos por debajo del 50 por ciento de victorias, 35 – 38. Para colmo de males, Deron WIlliams también se lesionó. Parecía que la temporada iba llegando a su fin.

Entonces, Rick Carlisle se sacó otro as de la manga. Una de esas jugadas que lo convierten en uno de los mejores entrenadores de la NBA, y que en casos como este sirven para meter a un equipo al que, de nuevo, se daba por muerto, en los Playoffs. Viendo que con los problemas de lesiones los Mavs estaban teniendo problemas para mantener el rimo anotador con sus rivales, Carlisle tomó una medida drástica: reducir al mínimo posible las posesiones a las que iban a jugar. Los Dallas Mavericks jugaron sus primeros 73 partidos a una media de 96.9 posesiones por 48 minutos, una marca de por sí ya baja este año, dentro del top 10 de equipos más lentos.

En los últimos nueve partidos de la temporada descendieron hasta 91.8 posesiones por 48 minutos, el ritmo más bajo de toda la NBA. A la vista de los resultados está la evidencia de que funcionó, pero igual que tiene mérito haber tomado esa decisión y haber cambiado el estilo de juego tras 73 partidos, lo tiene también haber sido capaz de imponer ese estilo a rivales que querían jugar más rápido, como Houston Rockets (100 posesiones / 48 minutos) o los Denver Nuggets (98).

Además, la racha definitiva de buen juego y resultados incluyó también victorias contra rivales directos. Simple y llanamente, en las dos últimas semanas los Mavs han ganado todos los partidos que debían ganar, y especialmente aquellos en los que se jugaban la vida: Denver para cortar la racha de derrotas, y Houston, Memphis y Utah como rivales directos. No es ninguna tontería decir que los Mavericks llevan jugando unos Playoffs particulares desde hace 15 días.

Y tampoco es casualidad que J.J. Barea fuese el jugador emergente que lideró esa racha de victorias, porque el estilo del boricua es el que adoptaron, por fin, los Dallas Mavericks. Durante toda la temporada los Mavs habían ido sumando victorias por su lanzamiento exterior, por su acierto, en ocasiones por la buena labor de sus suplentes, pero quizás no tenía una identidad clara forjada. Al final encontraron esa identidad de guerreros que llevaban dentro, de luchadores. Con gente como Barea, Wesley Matthews, Zaza Pachulia o Justin Anderson estaban destinados a encontrarla tarde o temprano. Esta vez hallaron su propósito justo a tiempo para volver a dejar en mal lugar a quienes les daban por muertos, y para entrar en la postemporada por 15ª ocasión en los últimos 16 años una presencia continuada al alcance de muy pocas franquicias en la historia de la NBA. De una forma u otra, lo lograron, y ahora intentarán trasladar ese espíritu guerrero a su serie contra los Oklahoma City Thunder.

“Ha sido una temporada dura, otra temporada dura,” dijo Dirk Nowitzki. “Pero tenemos a gente que es veterana y que es gente dura y quiere jugar en equipo y al final solo querían jugar los playoffs, y lo quería tanto que hemos tenido una racha. Creo que no mucha gente contaba con nosotros, mirando a nuestra plantilla antes de la temporada, con dos jugadores importantes viniendo de operaciones importantes. Vi a varias webs que nos colocaban como últimos en el Oeste.”

Moraleja: nunca dudes de la competitividad de un entrenador como Rick Carlisle y de una leyenda como Dirk Nowitzki. Parecería que a estas alturas deberíamos saber todos la lección, pero no es así.

“Creo que aceptamos el reto y lo conseguimos, entrar en playoffs en el duro Oeste,” dijo el alemán. “Eso es bueno, pero ya hemos estado en playoffs un par de veces desde el campeonato y no nos ha ido bien en primera ronda. Esperemos que podamos mantener el ritmo que traemos y ver qué pasa.”

Oklahoma City Thunder y Dallas Mavericks se enfrentarán en Playoffs por tercera vez en los últimos seis años, aunque las dos últimas ocasiones han sido muy diferentes a la primera. En 2011 los Mavs estaban en una misión, especialmente Dirk Nowitzki, quien lideró a un equipo lleno de veteranos sacrificados a su primer anillo. Los Thunder se cruzaron con ellos en Finales de Conferencia, pero terminaron pagando su inexperiencia en la gestión de los últimos minutos.

Al año siguiente Mavs y Thunder volvieron a verse las caras, pero en esta ocasión con un escenario muy diferente. Durant, Westbrook y cia. llegaban como primeros del Oeste, mientras que los Mavs entraron como octavos con los restos del equipo campeón. Dallas peleó más de lo que muestra el resultado final, pero la realidad es que los Thunder los barrieron por 4-0 en su camino hacia las Finales.

En esta ocasión, ambos conjuntos llegan en situaciones que podrían considerarse como extrañas por sus circunstancias. Los Oklahoma City Thunder han finalizado con 55 victorias en el tercer lugar del Oeste. Russell Westbrook prácticamente se ha puesto al mismo nivel de Kevin Durant, y ambos jugadores podrían estar en el top 5-7 de la NBA actual. Su ataque es el segundo mejor de la temporada con 109.9 puntos por cada 100 posesiones, y su defensa se queda a las puertas de entrar en el top 10.

Sin embargo, las temporadas históricas de los Golden State Warriors y los San Antonio Spurs han dejado en segundo plano a los Thunder. También les han penalizado sus problemas para cerrar los partidos, con un Net Rating en los últimos cuartos de -1.2 puntos por cada 100 posesiones, el 19º de toda la NBA. Pese a eso, si alguien tiene una oportunidad en el Oeste de plantar cara a los dos favoritos, esos son los Thunder.

Obviamente los Oklahoma City Thunder parten como favoritos. ¿Es posible minimizar a Russell Westbrook o a Kevin Durant? Wesley Matthews y el rookie Justin Anderson intentarán hacerlo, y contarán con la ayuda en la zona de Salah Mejri, quien debería tener un papel importante en la serie por sus buenas actuaciones contra los Thunder. Enes Kanter o Serge Ibaka también parecen más preparados que nunca para ser decisivos. Los interiores tendrán que estar a la altura.

La salud de los Mavericks también será un factor fundamental. Ya sabemos que Parsons está fuera, pero además los Mavs arrastran con problemas a J.J. Barea, David Lee, Devin Harris y Deron Williams, quien está jugando con una pubalgia. A todo eso hay que sumar que Dirk Nowitzki tiene casi 38 años, a pesar de su gran nivel para su edad. Físicamente los Thunder intentarán subir el nivel para quemar a Dallas. Si consigue recuperarse, Oklahoma City tendrá que prestar mucha atención al pick and roll entre J.J. Barea y Dirk Nowitzki, una combinación ya tradicional que está siendo el motor del ataque de Dallas en las últimas semanas.

El duelo con el que los Mavericks deberían sentirse a gusto es el de los banquillos. Billy Donovan ha ido cogiendo bien el pulso a su plantilla según pasaban las semanas, y no es precisamente un novato en esto después de entrenar a Florida durante más de una década, pero los Playoffs son una bestia diferente, en la que los ajustes entre partidos son primordiales.

Rick Carlisle, por su parte, está malacostumbrando a los fans de los Mavs a hacer pequeños o grandes milagros. El último de ellos, sin ir más lejos, estar en estos Playoffs con los que pocos contaban. Para lograr las victorias decisivas hizo un ajuste maestro, que fue ni más ni menos que reconocer la falta de ofensiva de su equipo y bajar el número de posesiones al que querían jugar. Y esa será una lucha clave: si las posesiones por partido rondan las 100, los Thunder jugarán a gusto. Si se acercan más a 90, los Mavericks tienen una oportunidad para hacerles sudar.

La defensa del pick and roll será importante para ambos equipos. Dentro de su excelencia y su dominación de partidos a base de triples dobles esta temporada, también es cierto que Russell Westbrook ha descuidado algo el apartado defensivo, a pesar de lo que puedan indicar los números en robos. En Playoffs podemos intuir que no reservará tampoco en ese sentido, y no puede permitirse hacerlo cuando Barea o Williams ataquen un bloqueo de Nowitzki. Cada vez que Kanter esté en pista seguramente los Mavs busquen involucrarlo también en el bloqueo y continuación, misma estrategia que debería seguir Donovan atacando a la limitada movilidad de Dirk.

En este contexto vuelve a destacar cómo puede ganar en importancia la figura de Salah Mejri. El tunecino ha promediado 20,4 puntos, 13,6 rebotes y 6 tapones por 36 minutos en sus enfrentamientos contra los Thunder, y tanto Westbrook como Durant han sido víctimas de sus tapones, siendo su protección del aro y capacidad de continuar hacia canasta. El contrapunto en los Thunder lo ponen Serge Ibaka y Enes Kanter, el primero, de nuevo, con la tarea de defender a Nowitzki, y el segundo con la labor de anotar cuando Westbrook y Durant estén atascados.

Los Dallas Mavericks parten como underdogs, pero ese es un papel en el que ya se han sentido muy cómodos en ocasiones pasadas. Y a juzgar por lo visto en las últimas semanas, al menos podemos tener una cosa clara: van a dar todo lo que tengan hasta el final.

La recta final (The Finish Line)

Estamos ya en el mes de abril, y se nota un cambio en el ambiente cuando entramos en estas fechas. Los playoffs están a la vuelta de la esquina, y eso significa que unos equipos luchan por mejorar su posicionamiento mientras otros lo hacen por conseguir una plaza para entrar en la lucha por el anillo.

Los aficionados de los Dallas Mavericks hemos sido muy afortunados: en los últimos 15 años, solo hemos faltado a la gran cita de cada temporada en una única ocasión. Ahora, Dirk Nowitzki y compañía luchan para continuar con la tradición de que los Mavericks se metan en los playoffs.

Hace una semana las sensaciones eran muy negativas. Los Mavs habían conseguido una buena victoria contra los Blazers, habían luchado en Portland y en Oakland contra los Golden State Warriors, pero la derrota en Sacramento les dejaba tres partidos por debajo del 50 por ciento de victorias y con un partido en back-to-back en la altitud de Denver en la noche siguiente. Venían de perder 10 de los últimos 12 partidos. Muchos dieron a los Mavericks por eliminados de la lucha por la postemporada.

Pero no es muy inteligente dar por perdido a un equipo a falta de 10 partidos por disputarse, y menos a uno liderado por Dirk Nowitzki y dirigido por Rick Carlisle. Los Mavs ganaron de forma muy meritoria en Denver, superaron a los Knicks y trabajaron duro para sumar en su casillero también en Detroit y Minnesota. Y cuando muchos los daban por perdidos, los Mavericks ahora dependen de sí mismos.

“Estamos jugando de forma muy inteligente, con intensidad y unidad en defensa,” dijo Rick Carlisle. “Tenemos bastante claro que necesitamos estar por encima del 50 por ciento de victorias para entrar en playoffs, y los chicos lo saben. Estamos jugando con actitud, unidad, intensidad y encontrando formas de ganar. Y en eso consiste.”

Coincidiendo con su peor momento en las últimas semanas, Dallas encajó al menos 120 puntos en cuatro de sus cinco partidos entre el 18 y el 27 de marzo. Rick Carlisle tuvo claro entonces que debía hacer algo para mitigar los problemas defensivos, y lo primero fue ir en contra de la tendencia de la liga: en una NBA en la que está subiendo el ritmo del juego, los Mavs decidieron bajarlo. Nadie en la liga promedia menos de 93 posesiones por partido en lo que va de temporada, pero en su racha de 4 victorias Dallas ha bajado el ritmo de sus partidos a 91,69 posesiones por encuentro, la menor cantidad en la NBA en ese periodo de tiempo. El resultado es un rating defensivo de 92.8 puntos encajados por cada 100 posesiones, dato solo mejorado por los Utah Jazz.

El otro movimiento de Carlisle al respecto fue introducir al rookie Justin Anderson en el quinteto titular y aumentar su cantidad de minutos. También Salah Mejri, el mejor protector del aro en la plantilla, ha vuelto a ver incrementada su presencia. Y Zaza Pachulia ha recuperado algo de la frescura de la primera mitad de la temporada.

Metiendo a Simba con los titulares, los Mavericks inician ahora los partidos con tres defensores por encima de la media de la liga, con Wesley Matthews, Justin Anderson y Zaza Pachulia o Salah Mejri. El impacto de Anderson se nota también en su capacidad reboteadora, con career-high de 10 rebotes en Minnesota, y taponadora, denegando canastas a los rivales de una manera espectacular.

“Si miras al más-menos y cosas de esas en los últimos partidos, está siendo uno de nuestros jugadores más productivos, así que olvida el hecho de que sea un rookie,” dijo Rick Carlisle sobre Anderson. “Sabes, está cumpliendo con juego duro y simple, jugando a hacer lo que sabe. Se ha ganado el respeto de sus compañeros, se ha ganado el respeto de los entrenadores también. Nunca eres un jugador completo cuando eres rookie. Va a seguir siendo un proceso de aprendizaje, pero el juego se ha parado un poco para él y está haciendo cosas muy buenas ahora.”
“Creo que se puede ver que ahora el juego es un poco más lento para él,” dijo Dirk Nowitzki coincidiendo con su entrenador en la percepción de que el rookie ahora lo entiende mejor. “Ya no se mueve a 200 millas por hora; ahora son solo 150. Sigue jugando duro, pero ahora toma buenas decisiones. Me gusta que sea agresivo y busque sus canastas, y defensivamente simplemente es una bestia. Es fuerte, es veloz y es rápido con los rebotes. Y definitivamente ha mejorado en un par de meses.”

“Mis veteranos, ellos siempre me han apoyado,” explicó el propio Anderson tras uno de los últimos partidos. “Me siguieron diciendo que continuase trabajando, que lo estaba haciendo genial. Y cuando todos creen en ti así, eso ayuda mucho.”

La racha de cuatro victorias consecutivas llega justo en el momento en el que más han azotado las lesiones a los Mavericks. A la baja para el resto de la temporada de Chandler Parsons se ha sumado la lesión de Deron Williams, que se ha perdido los últimos seis partidos, o los problemas que impidieron a Raymond Felton jugar en Detroit. Y ante tanta adversidad hay un nombre que ha destacado por encima del resto: Jose Juan Barea.

Barea está firmando su mejor baloncesto de las últimas temporadas, sumando más de 20 puntos en los últimos cuatro encuentros. Concretamente, en esas cuatro victorias Barea ha promediado 23.5 puntos y 6.8 asistencia con un 52.1 por ciento de acierto en lanzamientos, números que sumados a la semana perfecta de Dallas sin duda le servirán para estar entre los considerados al premio al mejor jugador de la semana.

“(Barea) siempre es agresivo y consistente, por lo que siempre se da la posibilidad a sí mismo de tener éxito,” dijo Carlisle sobre el base boricua. “Creo que la otra razón por la que está teniendo éxito es porque ha elevado su intensidad defensiva. Está defendiendo a pista completa, agitando la defensa y poniendo en dificultades al oponente. Cuando impacta así en los dos lados de la pista, mejora su juego y mejora nuestro juego.”

“Parece que está más cómodo, como hace un par de meses cuando metía todo,” dijo Nowitzki sobre su amigo Barea. “Así está ahora. Obviamente, todo depende de sus entradas. Es bueno en eso y los rivales empiezan a pasar por detrás del bloqueo, y está lanzando muy bien en ritmo. Necesitamos cada punto que meta.”

Barea terminó el mes de marzo promediando 13.7 puntos y 4.8 asistencias en el que ha sido su mejor mes desde abril de 2012. Y sin saber aun cuándo podrá regresar Deron Williams, los Mavs van a tener que seguir dependiendo en ataque de lo que pueda crear el boricua.

“Simplemente he seguido el camino, he encontrado un buen ritmo en las últimas semanas y estoy siendo agresivo,” dijo Barea el pasado miércoles. “Y me siento bien. Está bien salir y ayudar al equipo a ganar. Creo que es algo de todo el equipo. Tenemos que defender mejor para ganar, y yo estoy intentando molestar a los bases. Cualquiera que suba el balón, se lo voy a poner un poco complicado, no voy a dejar a nadie que me supere o tenga un lanzamiento fácil, y está funcionando.”

“Estoy en un gran ritmo. El entrenador y mis compañeros están haciendo una gran labor poniéndome en buenas situaciones, y lo estoy aprovechando,” añadió Barea después de la victoria del domingo.

También cabe destacar la producción que están obteniendo los Mavericks de Wesley Matthews, promediando 16.5 puntos con un 41.7 por ciento de acierto en triples en las cuatro victorias, y de lo que podríamos llamar el ‘puesto de pívot por comité’. Ya sea con una destacada actuación de Dwight Powell en Denver, con Salah Mejri promediando dos tapones o con Zaza Pachulia y David Lee limpiando el tablero, cada noche Carlisle está encontrando la fórmula para que sus pívots contribuyan.

“Definitivamente, no es momento para ser egoísta,” dijo Zaza Pachulia al ser preguntado por los cambios en el puesto de pívot. “No es el momento de preocuparte de ti mismo. Solo importa ganar. Punto.”

Y en ese punto se encuentran los Dallas Mavericks. No importa quién sea más protagonista o menos, lo único que importa es ganar, seguir sumando victorias. Para entrar en playoffs (puedes comprar ya las entradas anticipadas) van a tener que superar un calendario más complicado que el de alguno de sus rivales, pero está en su mano. Los últimos cinco partidos de la temporada regular van a ser como una primera ronda de Playoffs al mejor de cinco. Cerrar esa racha con un balance positivo posiblemente signifique que están en la postemporada.

Esa mini serie a cinco partidos comienza con dos rivales directos. El miércoles recibirán a los Houston Rockets, ahora mismo un partido por detrás de Dallas. Su calendario es, en teoría, más sencillo, pero una victoria de los Mavs los alejaría a dos partidos a falta de cuatro y empataría 2-2 el desempate entre ambos. El otro rival directo será Memphis el viernes. Los Grizzlies parecían a salvo, pero han encadenado seis derrotas consecutivas, están solo dos partidos por delante de los Mavs (con Dallas pudiendo recortar uno si gana el viernes) y terminan enfrentándose una vez a los Clippers y dos a los Warriors. El tercer duelo contra un rival directo será el día 11 en Utah contra los Jazz.

Los Dallas Mavericks tendrán que seguir sacando victorias a base de sudor, sangre y lágrimas, pero ahora mismo tienen su destino en sus propias manos.